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martes, 5 de mayo de 2015

¡¡VENGADORES!! ¡¡QUE SIGA LA FIESTA!!

¡¡Hola amigos!! Hoy vamos a hablar de uno de los blockbuster del verano y del año, Los Vengadores: La era de Ultron. Como siempre que hay un gran estreno, sacamos las entradas con una semana de anticipación aprovechando que fuimos a ver El Último Lobo, producción China dirigida por Jean Jacques Annaud, no nos gustó nada, una buna dirección para un guión que no termina de engancharte. Pero no nos liemos, ese día ya conseguimos nuestras entradas y las de algunos amigos y familiares que se quisieron apuntar. Ya teníamos noche de cena y cine organizada. Burguers, palomitas, cocacola y Los Vengadores, la noche prometía.

LOS VENGADORES: LA ERA DE ULTRON

Aquí hay mucho tomate para todos los héroes


Como siempre en estos casos escogimos el sitio del cine que más nos gusta la fila 6 centrada en los cines MN4. Ya sentados y preparados con chuches y palomitas. La película comienza en lo alto con una espectacular escena de acción que enlaza en parte con lo que pudimos ver en Capitán América: Soldado de Invierno. Todo el grupo en acción en una gran escena que te mete en la aventura de lleno. El argumento gira en torno a la creación de una inteligencia artificial que aprovechando la tecnología del cetro de Loki podría ser la solución a problemas como los que vimos en la primera parte del supergrupo y que tiene a Tony Stark obsesionado. Como no, el tiro les sale por la culata y esa IA resulta incontrolable y sobretodo independiente, llegando a la conclusión de que la paz en el planeta pasa por una evolución al estilo de lo que ocurrió con los dinosaurios, ya tenemos a Ultron danzando a los 15 min de peli. Ya está el lío armado, además los malosos de Hydra han experimentado en la creación de humanos mejorados y los Vengadores se enfrentaran a Quicksilver que posee hipervelocidad y a la Bruja Escarlata controladora de mentes y telequinética. Decir de Quicksilver que me quedo con la versión vista en X-Men días del futuro pasado, bastante más espectacular.

Los nuevos fichajes que tendrán diferente protagonismo y suerte en la historia.


En esta película como en la anterior su director Joss Whedon se enfrenta a ciertas dificultades, repartir el protagonismo entre 6 héroes, más algún espía y el villano y un par de personajes nuevos que tendrán una evolución durante la peli. Además de contarnos todo a lo que se enfrentan con Ultron tiene que dar ciertas pinceladas para sentar las bases de la futura Capitán América: Civil War y la próxima de los Vengadores. Bueno, cuando uno lee lo que tiene que hacer este hombre a parte de contarnos una aventura de grupo entiende ciertas críticas que lee por ahí, aunque no las comparte.

El mundo friki, facebookero, blogosfero, twittero y demás estaba esperando el estreno con las uñas recién cortaditas para escribir lo más rápido posible alabanzas o críticas de todo tipo. Una de las que más gracia me ha hecho es criticar ciertas escenas oscuras diciendo que lo han hecho así para fastidiar el pirateo tipo screener, hay que joderse. En fin, voy con lo mío.

La película sigue un poco la misma línea de todo el universo Marvel, desenfadado, colorido, con toques de humor, etc. Sin embargo tiene sus momentos de desarrollo y pausa, mostrándonos los miedos de cada personaje, los porqués de su manera de actuar, y cierta profundidad que es destacable y de agradecer ya que son muchas tramas y personajes. Seguramente esos momentos más de diálogo y conversaciones que desarrollan tramas y personajes a muchos les resulta aburrido, a mi es lo que me hace gozar. Ya me pasó en la primera entrega cuando en el helitransporte hay como media hora con poca acción y donde se desarrollan ciertos conflictos que a mi me mantuvieron muy interesado. 

¿Qué es lo que menos me ha gustado? Primero el diseño de Ultron, al que le han dotado de una expresividad que no debería tener un robot y que no le hace falta, para eso está la voz del actor. Segundo quizá esas conclusiones a las que llega Ultron en pocos minutos, aunque lo veo justificable sabiendo de donde proviene que no es igual que en los comics, cosa que seguramente no gustará a los más puristas pero que guarda una coherencia indiscutible con lo que son las películas. Y tercero y último una banda sonora que me parece inferior a la primera parte, con lo que estás viendo en pantalla la música te debería elevar a los límites de la épica y eso no pasa.

A mi esta carita no me convence y a vosotros?


Lo mejor de la peli, pues Hulk una vez más y su rollito con la Viuda Negra, esos choques entre héroes que no piensan del mismo modo. Cierta parte donde vemos un Tony Stark soltando sus chistes pero donde notamos una preocupación que se nota en sus formas. La introducción de La Visión y Bruja Escarlata, el primero solo presentado pero con miga y que te hace ya pensar en su desarrollo, y la segunda con una evolución perfecta en todo el film. Ojo de Halcón con sus minutos de gloria, esos vengadores sin poderes que te hacen ver que un héroe lo es sea súper o no. Y el cameo del gran Stan Lee memorable, también en esa escena distendida de fiesta, piscolabis y copas muy de nuestro agrado.

Ese momento con un par de copas de más donde vemos otra cara de los héroes más poderosos de la tierra. Genial!!


Ya tenemos planeado un segundo visionado en el autocine junto a nuestros queridos Miguel Ángel y Ana que de paso que nos hacen una visita quieren conocer de primera mano esa experiencia cinéfila tan diferente. ¿Y a vosotros que os ha parecido? Se que hay mucha división de opiniones en general y los que son más de DC que de Marvel que le están dando bastante caña, yo tengo muchas ganas de ver al supergrupo de DC para comprobar si consigue una película coral tan bien compensada, ojalá porque estos años superheroicos están siendo gloria al menos para un servidor.

No dudéis en darnos vuestra opinión por aquí, por facebook o twitter, estaremos encantados de comentar con vosotros, siempre desde el respeto claro.

Un abrazo a todos co-cine-ritos!! Excelsior.



martes, 31 de marzo de 2015

CHAPPIE, CENICIENTA Y FOCUS = CACA, CLÁSICA Y DIVERSIÓN

Este fin de semana nos hemos dado otro atracón cinéfilo, empezando el viernes con Chappie.

El cartel de la caca


Prometía la nueva cinta de Neill Blomkamp con esas mezclas de ciencia ficción y conflictos sociales que suele hacer, y con un reparto con Dev Patel, Sigorney Weaver y Hugh Jackman. Pues menuda mierda que ha hecho este hombre, como buena mierda no hay por donde cogerla. Un desastre de guión sin sentido, unos personajes fatal construidos y planos. De verdad, que salimos cabreadísimos del cine. Y el supuesto robot es patético, tiene que provocarte empatía pero este personaje también está construido con las peores ideas, como los gestos del típico cocainómano, y una historia que no sabe a quien va dirigida. Un par de buenas ideas y mucha mierda seria el resumen. Asqueroso, miedo me da que dejen en manos de este hombre la saga Alien, si sigue este camino hará que Alien 3 parezca hasta buena.

Luego nos fuimos el domingo a nuestro querido Autocine Star. Enpezamos con Cenicienta.

El clásico de disney funcionaba y este también.


El clásico tal y como lo conocemos, con una a factura técnica buenísima y sin duda los peques de la familia gozaran con las aventuras de esta chica soñadora y entrañable. Cine que sabe a quien le esta hablando y muy bien hecho. Va dirigida a los más peques, pero nosotros también disfrutamos porque las buenas historias bien contadas siempre funcionan.

Por último Focus, con Will Smith y Margot Robbie.

La química entre los protagonistas es una de las claves.

Nos sorprendió gratamente, una de esas pelis de ladrones buenos con momentos brillantes y unos actores que te meten en la historia con su buen hacer. La primera media hora es sencillamente genial. La segunda parte flojea en algún momento pero siempre te mantiene el interés y te divierte.

Ambas pelis nos costo verlas 4 euros por cabeza, ya que es esa época del autocine donde puedes ir a coche lleno los domingos y pagas 12€ por coche y eramos 3 más Dharma, nuestra perra. Hay que ir con tiempo pero vale mucho la pena, una experiencia que no os debéis perder si tenéis la oportunidad, ya os hemos hablado del cine con sabor a Grease aquí.

Además su oferta de hamburguesas, perritos, bocadillos y demás esta muy bien, y si lo prefieres te puedes llevar la cena de casa. Te pedes llevar al perro, Dharma disfruta del cine con nosotros. Que mas se puede pedir?

Hoy el blog cumple 2 años, aprovechamos para daros las gracias por seguirnos y os animamos a que compartáis por facebook y Twitter nuestras cosillas y así ayudarnos a seguir creciendo. 
¡¡Gracias y un fuerte abrazo co-cine-rit@s!!

martes, 24 de marzo de 2015

TODOPODEROSOS COMO NOSOTROS

Hola Co-cine-rit@s!! Como sabéis, en este blog intentamos hablar de cocina, comida y cine, y de vez en cuando encontrar momentos, peliculas, lugares que aúnan ambas pasiones. Yo soy un loco del cine, cuando no veo una película en casa, vamos al cine, escucho bandas sonoras, sigo blogs y gente relacionada con el ciney últimamente me he metido en el mundo podcastero. Algo muy recomendable porque encuentras gente que comparte tu afición y habla mucho sobre ello y de manera muy interesante y divertida. En esas me encontraba, buscando podcast de cine, y escuchando un Carne de Videoclub,que son geniales, hicieron una colaboración con Sergio Fernández el "El Monaguillo" de La Parroquia del monaguillo, programa de Onda Cero maravilloso y divertidísimo.

Pues bien, resulta que Arturo González y El monaguillo los martes hacen la sección del Cinexin, analizan con su humor característico peliculas míticas. Ya me tenían enganchado, pues ahora más. Y de aquí acabé descubriendo en sus Twitter que se habían lanzado a hacer un podcast junto Rodrigo Cortes mi director de cine español preferido y Juan Gómez Jurado un escritor de gran éxito que no conocía y al que ya le iré hincando el ojo. 

Así llegó hasta mis oídos Todopoderosos que es el motivo por el que os he puesto todo este rollo de descubrimiento. Y ¿por qué? Os preguntaréis. Pues resulta que el formato es el siguiente, eligen un tema como Batman, Hitchcock, Indiana Jones, extraterrestres, Stephen King... Vamos, un tema relacionado con el mundo del cine y se ponen a charlar sobre ello. En sus propias palabras: "un grupo de gente que se juntaba a tomar un chocolate con porras y a charlar sobre cine, comics y videojuegos y pensaron que el mundo debía conocer eso". Y yo opino que llevan razón, porque escuchándoles te entran ganas de intervenir, es como cuando os juntáis con los colegas a comer y a charrar. 


Sin duda esta es una perfecta fusión de cocina y cine. Quedan en casa de Arturo y graban el programa mientras se hace un cocido, unas lentejas, unos callos, un arroz con bogavante, una fabada... Tras el programa darán buena cuenta de ello e imagino que seguirán comentando sobre el tema elegido, aquello que se han dejado en el tintero y lo que ha de venir en la próxima entrega, lastima que ahí el micro ya esté cerrado.

Esa filosofía de hacer algo cotidiano y que nos gusta es la que tenemos en este blog, en principio ponemos lo que nos gusta y esperamos que a vosotros os interese, a veces acertamos y otras no, pero entretanto pasamos un buen rato.

Dos periodistas y gente grande del humor con experiencia en la radio.  Un director de cine comentando cosas muy interesantes y algunas opiniones con mucho fundamento. Un escritor de nuestra generación, que les da la vida porque si bien el vive en una dimensión paralela al humor, ofrece a sus compañeros el caldo perfecto para que el humor entre en el programa.


Recientemente hicimos un viaje por Extremadura, entre chorizos, migas, jamón y rutas por el campo hemos tenido muchas horas de coche. así que se me ocurrió grabar todos los programas en un CD y así escucharlos con Mery mientras hacíamos carretera. Realmente ha sido uno de los viajes más entretenidos que hemos tenido. Empezar hablando de Batman y darse cuenta de que llevas 10 minutos hablando de Enrique y Ana y la gallina cocoguagua entre risas, debates sobre si Indiana Jones son 3 o 4 películas, canciones que vale la pena escuchar...

Sin duda el alma del programa es su director Arturo gonzalez Campos, quien además siempre tiene una palabra graciosa o amable en twitter donde es muy activo. Un tipo gracioso e interesante que buscando hacer un programa para frikis ha encontrado una receta que nos encanta. Os dejo aquí el enlace de Todopoderosos en ivox, también lo podéis escuchar en itunes.



Una comida, cuatro amantes del cine, comics y videojuegos. Sin duda nos encantaría compartir mesa y tertulia con los Todopoderosos. Esperamos que os guste la recomendación co-cine-rit@s.

miércoles, 4 de marzo de 2015

EL FRANCOTIRADOR, EASTWOOD CON LA MIRILLA DESVIADA. Y ALGUNAS COSILLAS MÁS

¡¡Hola Co-cine-rit@s!! Os tenemos un poco abandonados, ya os podéis imaginar que cuando te viene una época complicada pues cuesta sacar tiempo para estas cosas aunque nos gusten mucho. Que pena que no cobremos por ello jejeje.

Aunque no os tenemos abandonados del todo, por nuestro Twitter: @Cocinaparadiso y sobretodo por el Facebook vamos colgando cositas interesantes, noticias que nos llaman la atención y montajes que unen cocina y cine, así que no dejéis de seguirnos por las redes sociales que siempre da gusto tener feedback.

Bueno, con la resaca de los Oscar he querido sacar un rato para recomendaros las 4 o 5 cosas imprescindibles que hay que ver de los ganadores y nominados y alguna de la que podéis pasar.

"La teoría del todo" por sus interpretaciones y una preciosa historia. "Descifrando Enigma" por una historia  poco conocida y un personaje muy bien escrito y también muy bien interpretado.
"Birdman" es extraña, pero tiene una hechura original y los actores están soberbios. Nos falta Wiplash por ver, aunque algún amigo del blog ya nos la ha recomendado mucho.

La ultima que vimos fue "El francotirador" de mi admirado Eastwood y vamos a analizarla un poco mas por ser la ultima y porque no debería haber estado entre las nominadas.

EL FRANCOTIRADOR:




Buenas interpretaciones, una historia interesante, un protagonista que lo da todo y más. Algunas escenas rodadas de forma magistral y aún así te da la sensación de aburrimiento y de que te da un poco igual lo que pase. ¿Cual es el problema?

Creo que Eastwood se ha acomodado y que no está haciendo las cosas con interés. Si nos fijamos después de "Gran Torino" no ha conseguido hacer una película redonda por completo. Se ha hecho mayor, o más bien le pone poco interés. En sus últimas pelis "J. Edgar" y "Jersey Boys" pueden gustar más o menos pero el desastre del maquillaje te jode la peli . Aquí la cosa va de muñecos, en "El Francotirador" en vez de usar un bebé real usan muñecos en un par de escenas y queda patético, incluso se ve al prota mover el dedo para que parezca que el niño está moviendo el brazo, horroroso.

Estas atrocidades en películas de Eastwood me llevan a hacer la siguiente reflexión. Eastwood ha perdido la ilusión, salvo "Más allá de la vida", sus últimas películas han sido biopics, que podría ser interesante pero en el caso de Eastwood de alguna forma le ha afectado. Cuando se involucraba en la historia como en "Gran Torino", "Un mundo perfecto", "Million Dollar Baby"... Se notaba el cuidado en la historia, en los detalles y en el conjunto en general. No se si es casualidad o no, pero cuando el guión es original y no una historia real, nos ha dado mucho mejor cine que con estas pelis sobre hechos reales. Algo en esa originalidad ha perdido y esperamos que lo vuelva a recuperar. Para mi uno de sus trabajos más flojos.



Aunque lo más ridículo es que una película con un error como el de los muñecos bebe sea nominada a los Oscar, lo de la academia este año ha sido de traca. Quizá me esté cebando mucho y la peli tiene un mensaje valiente y sin complejos, pero es que se va todo a la porra por la desidia de un equipo que permite que esos muñecos se carguen la peli. Muy mal Clint, esperamos que cuides más tus producciones.

Antes de acabar el post deciros que también hemos visto "50 sombras de Grey", para mi fue un aburrimiento por falta de historia mas que nada. Aunque de los 4 que fuimos 3 se quedaron más contentos que yo. En fin en breve más cine y más cocina y más comida y...
¡¡MÁS MADERA!!!

¡¡Un saludo co-cine-rit@s!!

jueves, 27 de noviembre de 2014

TORRENTE 5, OPERACIÓN EUROVEGAS: AL RICO HUMOR FÁCIL

Aunque ya son pocos los cines donde aguanta en cartelera (hace casi dos meses desde su estreno), no queríamos pasar por alto otra peli española que ha triunfado en taquilla este año en que parece, al menos visto desde fuera, que el cine patrio ha encontrado un cierto camino para llamar la atención de los espectadores. Nos referimos a Torrente 5: Operación Eurovegas, el mejor estreno del año en España.

Lo confieso. Quien escribe estas líneas ha pasado muy buenos ratos con este ex-policía facha, machista, asqueroso y pendenciero nacido de la imaginación de Santiago Segura. Desde la primera peli, allá por 1998, que nos presentaba al personaje, pasando por su secuela tres años después, divertida a rabiar, con situaciones hilarantes una detrás de otra, y en menor medida con la tercera y cuarta entregas, más flojas, donde se advertía un cierto más de lo mismo y una preocupante cuesta abajo. Pero, contra pronóstico, Torrente 5: Operación Eurovegas ha constituido un punto de inflexión a mejor.


El póster de la peli. Torrente vuelve con fuerza.

Corre el año 2018, Torrente sale de la cárcel. La España que él recordaba ya no existe, ha cambiado. Ahora se encuentra dividida (literalmente) e inmersa en una crisis que se ha estancado. Tal es su shock que decide abandonar el camino recto (¿¿??) para convertirse en un fuera de la ley. Así, con la ayuda de una banda de "especialistas" reclutados de entre sus amigos y conocidos, se propondrá llevar a cabo un gran golpe que ha planeado hasta en su más mínimo detalle: atracar Eurovegas.

Con esta premisa, Santiago Segura recupera la esencia de sus dos primeros trabajos y se curra la que posiblemente es la película más divertida de la saga, superando quizá el nivel de la segunda entrega en cuanto a gags por minuto, encadenando un chiste tras otro, ametrallándonos con situaciones cómicas que se suceden una tras otra, sin tregua, regresando de alguna forma a las raíces del personaje y volviendo a presentarnos a aquel tipejo casposo, guarro y deleznable que vino para quedarse hace ya 16 años.

Esperábamos cierto humor de mal gusto. Y lo hay; si no, no sería Torrente. Pero convive perfectamente con un buen número de planteamientos ingeniosos, situaciones cómicas de lo más ocurrentes, una trama bien hilada que pone a cada uno en su sitio y la acostumbrada crítica social que en esta entrega se vuelve más ácida si cabe, arremetiendo sin cortarse un pelo contra la corrupción, contra los nacionalismos (me gustaría conocer los números de recaudación de esta película en Cataluña) y, en defintiva, contra la sociedad en general.

Tal parece que en las pelis de Torrente haya más gente que un día de Navidad en Preciados o Gran Vïa...

En cuanto al reparto, hay de todo, como en botica. Torrente es Santiago Segura del mismo modo que Indiana Jones es Harrison Ford. Alec Baldwin nunca me ha hecho tilín, limitándose a figurar como la estrella que pretende darle empaque a la peli. Los chanantes Julián López y Carlos Areces, hilarantes por momentos, hacen suyos sus papeles de Cuco y Ricardito respectivamente, haciendo gala de sus aptitudes (y actitudes) para la comedia. Un sorprendente Jesulín, muy simpático, echándole gracia y sin problemas para reírse de sí mismo. Le sobran minutos a Cañita Brava (un poco hace gracia, demasiado acaba por cansar). Anna Simón entre natural y sexy, el regreso de Fernando Esteso, Angy poniéndole ganas, Neus Asensi y Chus Lampreave recuperando viejas sensaciones, Flo haciendo de Flo, y más, muchos más, con los habituales cameos. Y no podía faltar Tony Leblanc, en esta ocasión en una breve aparición in memoriam.

Ideal para desconectar. Perfecta para eliminar una jaqueca descomunal tras un día complicado en el curro: comprobado. Cine de evasión sin medias tintas.

¡Ah! Y de propina con la poderosa voz de Mónica Naranjo ("amigueta" de Segura a raíz de que coincidieran en el programa de A3 Tu cara me suena) y el arte del gran Sabina en la banda sonora. ¡Ahí es ná!

¿Nos hacemos unas pajillas...?

¡Saludos culinocinéfilos!

domingo, 16 de noviembre de 2014

INTERESTELLAR: UN VIAJE AL ESPACIO, AL TIEMPO Y AL AMOR.

¡¡Hola co-cine-ritos!! Hoy os traemos nuestra reseña sobre Interestellar el último trabajo de Christopher Nolan. Mucho se está escribiendo sobre esta película, para unos un peliculón que marcará una época, para otros una película que visualmente está bien pero que es pretenciosa y con un guión lleno de agujeros. Nosotros la vimos el día del estreno, dejándonos una pasta en las entradas (joder!! cuanto tiempo hacía que no íbamos con alguna oferta) pues era viernes y peli de Warner que no admite ninguna promoción salvo la del día del espectador, cosas de distribuidoras o productoras que me cabrean mucho.

El hombre enfrentado a su última esperanza, el espacio desconocido. Precioso cartel, se han hecho varios buenísimos.


Creo que igual que todo el mundo fuimos con unas espectativas altísimas, los trailers, las entrevistas a director y reparto, los trabajos previos de Nolan, todas estas cosas hacen que la gente vaya al cine con unas ganas tremendas de ver un peliculón y creo que por eso la gente más que una decepción se pega una leche de proporciones cósmicas. En nuestro caso al acabar la peli todos estabamos bastante contentos, con alguna duda que resolver y un rato de debate acerca de los viajes espaciales y las paradojas temporales. Creo que eso es algo que dice mucho le la película, no te deja indiferente, igual que otros clásicos de la ciencia ficción como Blade Runner o 2001 Odisea del Espacio han generado debates y múltiples interpretaciones acerca de su argumento y el significado de sus finales. No se como tendréis de frescos estos clásicos, en mi caso 2001 la revisioné hace unos meses y reconozco que puede resultar un tostón, pero a mí me engancha sobre todo la parte de la rebelión de la IA y esa secuencia final tan confusa y difícil de interpretar. El caso es que algunas de estas películas nos cuentan historias de viajes espaciales y robots o replicantes, pero en el fondo lo importante es el ser humano, sus dudas, sus miedos, su valentía y sus instintos. La película de Nolan también juega a este juego y para mí con éxito.

La historia es sencilla, el planeta se va al garete por nuestra culpa, los superlistos lo sabían y tienen un plan para salir por piernas, no se sabe por qué hay un piloto que era la leche y que los encuentra de chiripa gracias al mensaje que un fantasma deja en su casa; ya está el equipo completo, pues al tajo y a viajar por el espacio. Aquí acabo de poner uno de los problemas con el guión, esa forma extraña de que el piloto sea reclutado, creo que no está bien resuelta, que no tiene sentido que los tenga que encontrar él, que no le hubiesen buscado antes, pero si lo pensamos, sin esa historieta el resto de cosas como el cabreo de la hija y el vínculo del fantasma con todo esto no tendría sentido. Pero claro, a esto llego yo después de haberla visto hace casi una semana, si os digo la verdad cuando salí del cine me lo había pasado tan bien que todo eso que acabo de comentar me la sudaba o más bien ni se me había pasado por la cabeza.

No quiero destripar más, así que vamos con otras cosas que no son el guión. Primero la ciencia que envuelve toda la peli es creíble y tiene sentido, eso es lo que importa. Que no sea cierta me importa un pimiento, la ciencia ficción no ha de ser cierta, ha de tener una base científica creíble y que te ayude con la historia. Técnicamente la película es una pasada, nos da algunas secuencias preciosas y espectaculares. Creo que la dirección consigue mucho de lo que se propone, como mostrar la inmensidad del espacio, lo pequeños que somos en él, el ambiente hostil y claustrofóbico en el que se mueven los protagonistas, transmite mucho. La fotografía busca el realismo y huye del efectismo. Los efectos especiales ayudan a la historia, muy bien usados y sin abuso, lo importante es lo que cuentan no tienen que ser los protagonistas de la historia si no ayudar a contarla. Mención especial a los robots que les ayudan en la misión, un diseño cojonudo. 

Una de esas imágenes preciosas y sobrecogedoras de la exploración espacial y sus misterios.

Los actores están a un gran nivel, transmitiendo la tensión y la dureza de la historia donde el tiempo les causará más de una jugada por el problema de que no transcurre igual según donde estén y hacia donde van, lo que para unos son unas horas o días para otros son años. Aprovechando todo esto nos hablarán de lo mejor y lo peor del ser humano, el instinto de supervivencia. Se nos enseñará en la película que somos capaces de lo más heroico y lo más rastrero con tal de sobrevivir. Y la reflexión sobre el amor, lo único que puede trascender más allá del espacio y el tiempo, eso que escapa a la ciencia y sigue siendo un misterio precioso. 

Matthew McConaughey, el protagonista en uno de esos momentos en que se da cuenta de lo que el tiempo le está haciendo en  esta misión.
Para concluir deciros que es una película de la que podéis leer muchísimo, pero que hay que ver en el cine, pobre de aquel que la vea en versión piratilla, se va a comer una mierda de las gordas. No es lo mismo hacer una paella con buen producto y tomándote tus dos horitas para que todo salga perfecto que comprar un preparado para hacer en 20 min, vas a comer paella igual, pero la experiencia es completamente distinta. Con esta peli te va a pasar algo parecido de verla en el cine a verla de otra forma. Bueno amigos, y vosotros ¿la habéis visto? ¿Os ha emocionado o decepcionado?

martes, 4 de noviembre de 2014

LOS CAZAFANTASMAS: EL ESPIRITU DEL CINE DE LOS 80

Hace un año por estas fechas tuvimos una cita con la nostalgia en Kinépolis Madrid cuando Ana y yo llevamos a Irene, su sobrina, a ver Los Goonies en pantalla grande. Recuerdo que disfrutamos con la película tanto o más que la primera vez, y al mismo tiempo pudimos comprobar que la pequeña no quitó ojo de la pantalla, absorbida por la aventura, sin importarle que aquella historia tuviera casi treinta años, que la calidad de imagen fuera sensiblemente inferior a la que estaba acostumbrada a ver (se proyectó en 35 mm) o que aspectos como el lenguaje cinematográfico o el ritmo de la narración fueran diferentes a los de hoy. La división astur-madrileña de Cocina Paradiso aún no éramos Cocina Paradiso como tal y publicamos nuestra crónica de aquel día en la sección "Amigos de Cocina Paradiso" con el título de Experimento Goonies (podéis releerla aquí).

Ghostbusters: Están aquí para salvar el mundo... y para hacer historia.

El pasado 1 de noviembre, aprovechando la festividad de Halloween, la cadena Yelmo Cines celebró el 30º aniversario de Los Cazafantasmas, otra de las pelis icónicas de los ochenta, con la proyección de la cinta totalmente restaurada en formato digital y alta definición. Deduciréis que no pudimos resistir la tentación.

Habíamos comprado las entradas días antes por internet, a razón de cuatro euros y medio por barba. Era sábado, cerca de las ocho de la tarde, y el centro comercial Islazul estaba a rebosar, como de costumbre en Madrid aunque el buen tiempo se resistiera a irse. Ya dentro de los cines, ante la puerta de la sala 4 algunos se hacían fotos antes de entrar, con el fondo de una pequeña imagen de la peli situada por encima del umbral.


Ver la carátula de Los Cazafantasmas integrada con el resto de pelis de estreno tuvo un punto anacrónico, como el resultado de encontrarnos en un extraño viaje en el tiempo.

Fila 11, las butacas 4 y 6 eran nuestras localidades. La sala distaba mucho de estar hasta la bandera, pero había más de media entrada, en su mayor parte espectadores de treinta y tantos o cuarenta y pico, muchos de ellos acompañados de sus hijos de corta edad con la sana intención de hacerles partícipes de una parte de la infancia que habían vivido treinta años atrás. Buen aforo para no ser una peli de estreno.

Tras nosotros se sentó una familia al completo, con el matrimonio, sus dos hijos y dos de los abuelos (maternos o paternos, lo desconocemos): tres generaciones unidas por el cine, disfrutando cine, con la única pega del mal ejemplo de los padres hacia los pequeños una vez acabada la sesión al dejar los restos de las chuches y las bebidas en los asientos. Asignaturas pendientes en materia de civismo.

Decidnos la verdad, ¿vosotros contrataríais a estos tipos para que os libraran de un fastasma que se hubiera instalado en vuestra casa?

No os vamos a contar la peli. Todos, o casi todos, la habréis visto; y, si no, no sabemos a qué esperáis. Sólo deciros que por un rato rejuvenecimos treinta años (donde estén las pelis de los ochenta que se quiten las cremas anti-arrugas) y volvimos a divertirnos con aquel tufillo a comedia para todos los públicos, con Bill Murray y su humor cínico y socarrón, y esos chascarrillos que permanecen grabados en nuestra memoria (Me ha moqueado, Tengo por costumbre no poseer a personas poseídas...). Con Sigourney Weaver, que hasta salía guapa, y con ese Ecto 1, vehículo de cine paradigmático y reconocible como ninguno que ha dejado huella a lo largo de los años. Con ese Ghostbusters pegadizo a más no poder de Ray Parker Jr. que ya es todo un clásico, nominado al Oscar en la categoría de mejor canción original, y con esos efectos especiales que hoy pueden parecernos ingenuos, pero que en su momento dieron a la película su segunda nominación a los Oscars.

Los 80 también fueron los años de la expansión del merchandising cinematográfico, todo un sacacuartos para frikis incautos.

Ya no se hace cine como éste, se lamentaba alguien detrás de nosotros mientras abandonábamos la sala. Hoy se hace cine diferente, es indudable. Mejor o peor, el debate está servido. Pero es cierto que se ha perdido la inocencia que destilaban aquellas pelis de los ochenta. Analizada con frialdad, puede que Los Cazafantasmas no fuera, ni de lejos, la mejor de aquella década. Pero permanece en el imaginario colectivo como referente de una época en la que triunfó cierto tipo de cine que era puro entreteniento, la diversión por la diversión, con historias originales y novedosas, un cine diferente a todo lo que se había visto hasta entonces. Como tantas otras, Los Cazafantasmas fue un acto de valentía, el de Dan Aykroid y Harold Ramis en este caso, que lucharon por convertir en imágenes una historia arriesgada y pelearon por sacar a la luz lo que bien podría haberse convertido en el mayor sin sentido de la historia del cine... o en un clásico inolvidable.

¡Saludos culinocinéfilos!

sábado, 25 de octubre de 2014

EN EL CRITERION, EL RESTAURANTE DEL CABALLERO OSCURO

Estábamos en Londres. Vacaciones, carpe diem y todo eso. Seis días agotadores, de mucho patear, gastando suela en esa ciudad única. Ana ya la conocía, pero para mí era la primera vez. Me cautivó ese rollo de urbe muy a su aire, diferente a las demás, con sus propias reglas para ciertas cosas. Con gente de todo tipo y pelaje, desde la antipática que no quiere hacerte una foto hasta el majete que se esfuerza por ayudarte porque ve que no le estás entendiendo, eso sí, con educación, que no falte, hasta cuando te dan por saco, siempre con un I´m sorry o un Thank you presente en sus frases. Donde pasaríais desapercibidos aunque llevarais un tanga por encima de los pantalones con la foto de Rappel a todo color.

Era domingo y tras la caminata de costumbre se acercaba la hora de la cena. Por un día teníamos pensado aparcar los sándwiches, los fish and chips y los italianos por una opción culinaria más cinéfila. Tras una breve visita al hotel, cogimos un autobús que nos llevó a través del caos aparente -sólo aparente- del centro hasta Charing Cross Road. No muy lejos a pie se encontraba el restaurante que buscábamos: el Criterion. Queríamos homenajear, a nuestro modo, a un personaje que este año ha cumplido 75 años hecho un chaval: Batman.

El Criterion aparece en una de las escenas de El Caballero Oscuro, además de en otras películas como Un buen año, protagonizada por Russell Crowe, o series como Downton Abbey.
 
Porque, enclavado justo al lado de la boca de metro de Picadilly Circus, en pleno bullicio del West End londinense, el Criterion sirvió de localización para una de las escenas de El Caballero Oscuro, el segundo acto de la excelente trilogía que sobre Batman realizó Christopher Nolan y para algunos, entre los que me encuentro, la mejor película de superhéroes rodada hasta la fecha. Si recordáis, Harvey Dent, futuro Dos Caras, y Rachel Dawes coinciden en un restaurante chic de la muerte con Bruce Wayne y su nueva conquista y mantienen una interesante conversación sobre el papel del hombre murciélago en Gotham, salpimentada con un diálogo -Juntemos dos mesas, propone Wayne; No creo que nos dejen, replica Dent; Deberían: soy el dueño, sentencia Wayne- breve pero revelador, de escuela de guionistas, que define a los personajes en apenas tres frases cruzadas.
 

La escena tiene su importancia porque al término de la conversación Bruce Wayne queda persuadido de que Harvey Dent puede ser la verdadera solución para los problemas de Gotham.

Llegamos a eso de las nueve menos cuarto de la noche y empujamos la puerta giratoria que da acceso al restaurante. Una vez dentro, salvada la hoja de la puerta que continuaba su giro hacia la izquierda, nos encontramos con un local enorme (su gran altura le hace parecer aún mayor), espectacular con sus columnas y suelos de mármol, espejos en las paredes y los mosaicos dorados que recubrían sus techos, bajo los cuales se dice que Sir Arthur Conan Doyle imaginó el primer encuentro entre Sherlock Holmes y su inseparable doctor Watson. Digerida la primera impresión, la recepcionista vino a nuestro encuentro y, tras confirmar que teníamos reserva a nombre de Ana, nos acompañó a la mesa a través de un comedor de ambiente selecto y elegante, pero acogedor, a lo que contribuía una iluminación cálida, casi a media luz.
 

De camino a la mesa pudimos fijamos en la decoración clásica y cuidada, como de otra época: no en vano presumen de llevar allí desde 1874. ¡Ahí es nada!

Confieso que nos vimos en ciertos apuros a la hora de pedir el menú. Nuestro inglés es malo. Tirando a pésimo. Por eso, de lo que nos dijo de primeras la camarera (se llamaba Florianne, según rezaba una plaquita en su chaleco) apenas entendimos si queríamos agua con gas o sin gas. Still water, please. Do you speak spanish? Ni papa. Azorada, la pobre fue a por el agua y al volver nos trajo una sorpresa bajo el brazo. O, mejor dicho, tras ella. Y es que el barman del restaurante era un aragonés de Zaragoza más majo que las pesetas, de nombre Antonio, que se brindó a hacernos de intérprete.
 

La ayuda de Antonio y la amabilidad de Florianne fueron claves para que la velada resultara redonda.

Superado el atolladero del idioma, para abrir boca pedimos paté de jamón y pollo con mermelada de grosella, picatostes y berro, y una deliciosa mozzarella de búfala con tomate, hinojo, pepino y pesto. De segundo le hincamos el diente a un confit de ave con puré de patatas, guisantes y remolacha, y a una pasta linguini casera con guisantes, habas, calabacín, aceitunas, chile y menta. Para beber elegimos Italia, un Pinot Grigio a recomendación de Antonio (¿Importa el precio?, nos preguntó. ¡¡¡Sí!!!, contestamos a dúo); buen vino a precio razonable o, al menos, lo que se entiende por razonable en Londres. Para cerrar, tarta de chocolate negro con cerezas y sorbete de yogur. Tras los postres, unos petit fours dulces, obsequio de la casa. Y entre medias, un servicio muy atento, pendiente de nosotros pero sin resultar pesado, sirviéndonos el vino en los momentos precisos.
 

Aparte la exquisita presentación, la comida estaba deliciosa. ¡No dejamos ni una miga en el plato!


Florianne dejó a un lado su sobriedad profesional por un instante y se soltó el pelo a la hora de la cuenta. Le hice una seña con la mano para pedirle the bill, please. Asintió con la cabeza y antes de darse la vuelta para ir a la caja nos soltó, en un casi perfecto español, ¡Ah, sí! La cuenta, pour favour... Me dejó parado, aún con la mano en el aire y una sonrisa cómplice. ¡Mira qué bien sabes éso!, le dije con la mirada, sin palabras. Risas y luego una breve sobremesa, tembleque en la tarjeta (el sitio no es barato, pero sabíamos a dónde íbamos), algunas fotos y una agradable charla con Antonio aprovechando el ambiente relajado del domingo por la noche -al parecer, el turno más tranquilo de la semana- en la que nos contó su walk of life in London.
 
¿No os parece que la iluminación cálida, casi a media luz, del Criterion le proporciona un toque romántico? 

Nos despedimos del personal antes de salir de nuevo a Picadilly Circus. Desanduvimos lo andado y mientras paseábamos miré al cielo. Por un momento imaginé que veía la batseñal. Sólo por un momento. Era la Luna lo que veía -nos tocó buen tiempo y el cielo estaba despejado-, con esas sombras caprichosas en su superficie que a veces se vuelven confusas. Mientras entraba con Ana a un pub de fachada exquisitamente adornada se me ocurrió que si algún día volvemos al Criterion (quién sabe...) tengo que pedir que nos junten dos mesas. Así, a lo Bruce Wayne. Por dar un poco la nota, por orgullo friki.

Nos íbamos de cervezas por los alrededores de Charing Cross Road, muy cerca de Chinatown, en plan parejita, integrándonos en el ambientazo que palpitaba a aquellas horas en el centro de la ciudad. La próxima vez, pensé. Sí, la próxima.

¡Saludos culinocinéfilos!




martes, 21 de octubre de 2014

***ME GUSTA / NO ME GUSTA***: PERDIDA

Co-cine-rit@s, ¡hoy estrenamos sección: "ME GUSTA / NO ME GUSTA"!

Seguro que más de una vez habéis ido al cine en pareja o en grupo y la misma peli que a unos os ha parecido la octava maravilla, para otros ha sido un fiasco como una casa.

De vez en cuando en Cocina Paradiso nos ocurre lo mismo. En este caso vimos Perdida, y tuvimos gustos encontrados.

Os dejamos con las dos versiones de la historia en nuestra primera entrega de "Me gusta / No me gusta".


PERDIDO ANTE FINCHER

 
Resulta preocupante la deriva que está tomando la filmografía de David Fincher de un tiempo a esta parte. Sin haber visto Los hombres que no amaban a las mujeres y, por tanto, sin base para opinar sobre ella, me sorprendió el tropezón que supuso La red social tras una carrera no demasiado prolífica pero sembrada de grandes títulos. Y ahora me ha vuelto a decepcionar con Perdida.

Porque perdido estaba yo en la butaca del cine intentando encontrar algo de suspense y, sobre todo, algo de sentido en este supuesto thriller que estaba viendo en la pantalla. Un thriller que empieza prometedor pero que con el paso de los minutos se revela plano, sin fuerza, sin punch, de más (es un decir) a menos, con un tufillo a telefilm de los domingos por la tarde después de comer que tira pa´trás.

Perdida pretende ser una crítica a la hipocresía conyugal y a la falta de ética y de escrúpulos por parte de los medios de comunicación, disfrazada de thriller. Loable intento, pero fallido resultado: si quieres expresar una idea valiéndote de una película de género, no la cagues en el género porque se va todo al garete. Es lo que ocurre en Perdida: el suspense no funciona y con ello la idea no cuaja. Y me da coraje, porque Fincher ha patinado en lo que mejor sabe hacer.

No puede decirse que esté mal dirigida. Perdida es Fincher, se nota su mano de artesano. Técnicamente impecable, sí, pero esta vez se ha olvidado de la emoción, y ese lastre pesa demasiado. Es como si hubiese rodado con el piloto automático. Prefiero películas como Durmiendo con su enemigo, Doble traición o La mano que mece la cuna (diferentes entre sí, pero todas con alguna similitud con Perdida), más entretenidas y con menos pretensiones que la que nos ocupa.

Es cierto que al pobre Fincher tampoco le ayudan demasiado. Ben Affleck roza la inexpresividad absoluta, alejándose de algunos buenos papeles interpretados en títulos recientes (Argo, The Company Men, Runner Runner o La sombra del poder) y Rosamund Pike logra parecerse por momentos a un maniquí, dando ambos la impresión de no creerse sus roles. El guión encadena un sin sentido tras otro hasta perderse en sus propios giros, y así es difícil dirigir algo decente. Y la música, por su parte,... ehm, ¿hay música?

Seguiré interesado en Fincher. Se lo ha ganado con éxitos del pasado. Pero otro resbalón más y se va a mi catálogo de directores irregulares y sobrevalorados. Os lo juro por Snoopy.

¡Saludos culinocinéfilos!


FINCHER AL SERVICIO DE LA HISTORIA

 
Qué contento me pone esta nueva sección, aunque no lo parezca lo de no estar de acuerdo nos pasa mucho, pero normalmente ya hay entrada publicada y respetamos la opinión del primero que ha escrito. El otro en todo caso deja un comentario si le da mucha rabia alguna cosa jejeje...

En cualquier caso una reseña sirve para conocer la opinión de una persona, y poco a poco ves si te cuadran sus gustos para hacer o no hacer caso a sus recomendaciones. Al final la última palabra y la opinión correcta la tienes tú sentado en la butaca. No he leído la opinión de mi compi que ha sido más rápido que yo para no influir mi reseña buscando contradecir algún argumento u opinión suya.Vamos con la peli.

Fincher es un director al que admiro mucho, Seven, El club de la lucha, La red social o El curioso caso de Benjamin Button son cintas que me encantan y que tienen un sello personal inconfundible. Eso sí, en su evolución como director creo que Fincher está acertando y adaptando su dirección a aquello que cuenta y se cuida mucho de esto, desde los créditos hasta el plano final.

En Perdida nos cuenta tres historias, la de la chica perdida, la del marido que la pierde y la que se montan los medios de comunicación. Parece ser que la autora del libro Gillian Flynn firma también el guión, y aquellos que han leído la novela confirman que es muy fiel, no es mi caso que no la he leído. Es complicado hablar sobre una peli donde el misterio es la clave y no queremos desvelar nada, aunque esa clave es justo lo que a mí me ha funcionado durante toda la película. Una sensación de desasosiego donde ves que todo apunta en una dirección y aún así tienes la mosca detrás de la oreja, el marido que no cae bien pero aun así ves que no merece lo que le pasa, y unas pistas tan claras que te hacen sospechar pero te dejan la sensación de manipulación en el cuerpo. 

Quizá el acierto de Fincher ha sido la sobriedad, con lo que le gustan a él algunas escenas rápidas y saturadas de información. Aquí con la manipulación de los medios de comunicación se podría haber explayado haciendo un montaje que mezclara televisión, realidad, diarios y conspiraciones sospechosas. Pero tengo la sensación de que el tono de la película cambiaría y traicionaría el espírtu de la novela y de la historia.

Los actores creo que están muy bien, Affleck con sus limitaciones creo que está muy bien elegido y dirigido dando ese perfil de pánfilo que va al salto de la mata y que se ve envuelto en algo que supera su poca personalidad. La chica, Rosamund Pike, pasa por muchos registros en la historia y me parece que hace un papelón, no cuento más de ella por vuestro bien. Y mi querido Neil Patrick Harris hace un papelito muy pequeño y secundario, pero creo que borda un personaje del que sabes muy poco y realmente no sabes por dónde va a salir, personalmente creo que en la historia queda desaprovechado, pero esta no es la historia de este personaje, lástima.

Hay algo muy curioso, la música son pinceladas. Acompaña, enfatiza la historia de amor y poco más. Eso en general me suele cabrear, a mi me gustan mucho las bandas sonoras y me fijo en ellas, sin embargo una banda sonora reconocible no le pega a la historia, y quizá la música daría alguna pista si tomase algo más de protagonismo. Creo que han acertado.

Me queda hablar un poco de la fotografía, algo que Fincher cuida muchísimo y que suele dar el tono de la peli. Es una película gris, con una luz tenue y neutra todo el tiempo, y creo que ayuda a crear una sensación de agobio e incertidumbre donde todo y todos parecen reales y falsos al mismo tiempo. 

Esas sensaciones de no saber por dónde va a ir la cosa es lo que más me ha gustado de la película, el papel de los medios de comunicación es la otra, unos medios a los que les interesa la carnaza y poco más, pero lo que es peor y quizá lo más real de la peli es que todos están vendidos a esos medios, da igual lo que te hayan hecho o lo que hayan dicho de ti si luego te encumbran y te ayudan te vendes a ellos. Esos son los valores de los personajes, todo vale si me da pasta, la justicia y los valores dan igual, lo importante es la pasta, la fama y la buena prensa.


Bueno Co-cine-rit@s, espero que os hayan gustado nuestras opiniones enfrentadas, pero ahora lo único que nos interesa es la vuestra. Me voy a leer la crítica de mi compañero ahora que he terminado, recordad que podéis comentar cosas por aquí y por el Facebook. 

lunes, 13 de octubre de 2014

LA ISLA MINIMA: CINE NEGRO DE MAXIMA CALIDAD

El viernes pasado fue un día duro en el trabajo. Un día de mierda, triste, que puso fin a una semana laboral complicada y decepcionante. Por eso, cuando llegué a casa por la tarde, a eso de las siete, le propuse a Ana uno de esos planes de cena y cine que tanto nos gustan en Cocina Paradiso. Tenía que desconectar del mundo. Así que hora y media más tarde, desafiando a la lluvia que caía en Madrid, cogimos el coche, fuimos a cenar a un Tommy Mel´s y después vimos una peli a la que le teníamos ganas, La isla mínima. Placeres baratos, sí, pero placeres al fin y al cabo. A veces son los mejores.

Acertamos porque fue un placer ver La isla mínima, la verdad. Y una desconexión absoluta, porque me atrapó sin remedio.

El cartel de la peli muestra a la perfección el tono de la historia. En él destacan las marismas, que se convierten en un personaje más de la historia.

Dos policías de ideologías y caracteres opuestos son expedientados y castigados a desplazarse desde Madrid hasta un remoto pueblo de las marismas del Guadalquivir para investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. Corre el año 1980 y allí se toparán con una comunidad anclada en el pasado y en el miedo, donde un asesino contará con la protección de un autoimpuesto pacto de silencio que atenaza a los habitantes del lugar.

Con estos mimbres Alberto Rodríguez teje un maravilloso ejercicio de cine negro, gran cine negro made in Spain, y nos brinda una historia de ritmo pausado que destila tensión a fuego lento en el patio de butacas sobre la base de un guión espléndido en el que colabora con Rafael Cobos y que no deja nada al azar, o casi nada, porque sí es cierto que alguna de las subtramas cojea a la hora de su resolución o, directamente, se deja sin cerrar: lapsus nimios. Contribuyen a redondear el producto la contenida música de Julio de la Rosa y, sobre todo, la magnífica fotografía de Alex Catalán (premio del jurado a la mejor fotografía en el último festival de cine de San Sebastián), que endurece los escenarios con el uso de colores crudos y apagados, transportándonos de este modo a una época en que aún muchas televisiones eran en blanco y negro. Embobados quedamos, de propina, con unos espectaculares planos cenitales usados como una suerte de finales de capítulo, como si de una miniserie se tratara.

Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo en los que para ambos puede que sean los papeles de sus vidas hasta la fecha.

A nivel actoral es de agradecer el esfuerzo de los dos protagonistas principales, Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez (éste último concha de plata al mejor actor en el Festival de cine de San Sebastián), que en esta ocasión se alejan de la comedia y pelean con brío para dar lustre a sus interpretaciones, cumpliendo con los matices de sus personajes. En cuanto al resto del reparto hay de todo, destacando por encima del resto una inspirada Nerea Barros que borda a la desesperanzada madre de las jóvenes. Nos quedamos con ganas, eso sí, de disfrutar durante más minutos de Antonio de la Torre, creemos que desaprovechado como secundario en un papel que quizá pudiera haber dado más juego.

En un tenso final escrito con lluvia, casi podemos decir que Alberto Rodríguez emula al mejor Fincher de Seven.

Una historia mil veces vista, la de dos policías antagónicos (en este caso representantes de las dos Españas, la de la opresión cuyo ciclo parecía acabar frente a la de la esperanza que comenzaba a salir a flote) obligados a entenderse para resolver un caso, pero contada de modo magistral. Algunos momentazos rebosan genialidad, como esa estremecedora persecución nocturna en coche por los caminos tenebrosos de las marismas, demostrando que no hace falta gastarse una millonada para rodar una persecución que nos deje pegados a la butaca. Y, para acabar, un The End amargo que requiere de toda vuestra atención, que sugiere más que muestra, que nos habla de tiempos oscuros en que la justicia era diferente para los ricos y para los pobres. Retazos de un pasado no demasiado lejano.

O de un presente, quizá, que se obstina en quedarse.

¡Saludos culinocinéfilos!

jueves, 18 de septiembre de 2014

JERSEY BOYS: OTRO PELICULON DE CLINT EASTWOOD

Llevo una semana tarareando canciones de Frankie Valli y de los Four Seasons y escuchando en el coche la banda sonora de Jersey Boys sin parar. Supongo que sería una penitencia para Ana si no fuera porque a ella le ocurre lo mismo. Y la culpa de todo la tiene un californiano de 84 años.

Os contamos. La semana pasada estuvimos unos días en Oviedo -apenas cuatro- aprovechando parte de la segunda tanda de nuestras vacaciones, que en esta ocasión coincidía con el inicio de las fiestas de San Mateo. Llegamos el miércoles a eso de las seis y media de la tarde, una visita rápida al señor Roca y quemando rueda nos fuimos a los cines Cinesa de Parque Principado: estaba reciente el estreno de un nuevo trabajo tras las cámaras de Clint Eastwood y eso, para la sección astur-madrileña de Cocina Paradiso, es un acontecimiento de primer orden.

Porque uno, que creció viendo a tipos como Silvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Steven Seagal o Jean-Claude Van Damme repartir mamporros a mansalva durante los años 80 y 90, tiene sin embargo encumbrado al señor Eastwood como el prototipo de hombre duro por excelencia desde hace décadas -no malmetáis con Los puentes de Madison- y, la verdad, nunca hubiera imaginado que Harry el Sucio o el bueno de El bueno, el feo y el malo llegaría con el tiempo a cautivarme dirigiendo películas, con ese estilo suyo clásico, elegante, sobrio, sin estridencias pero contundente. Prejuicios, lo sé, pero es así y estoy encantado de que me dé la réplica con cada trabajo que se saca de la chistera. Por supuesto, lo ha vuelto a hacer.

El cartel de la peli es estupendo. Sencillo y sobrio, refleja a la perfeción la esencia de la película.

El 5 de septiembre se estrenó en España Jersey Boys, la visión de Clint Eastwood sobre el inolvidable Frankie Valli y su grupo The Four Seasons, iconos indiscutibles del soul italoamericano desde principios de los 60 y, más tarde, del sonido disco setentero, que parieron clásicos indiscutibles como Big Girl don´t Cry, Walk like a Man, December 1963 (Oh, what a Night) o Can´t Take my Eyes off you. Basada en el musical homónimo que triunfó en Broadway, nos cuenta el origen, ascenso, triunfo y declive de aquel grupo formado por cuatro chicos de barrio que con demasiada frecuencia se vieron caminando sobre la fina cuerda que separa el éxito del lado oscuro de la vida. El tesón para llegar a lo más alto, sus comprometidas relaciones con la mafia y los códigos de lealtad que les unían fueron factores clave que guiaron sus vidas.

Dos leyendas vivas -¡y tanto!- del artisteo americano: Clint Eastwood y Frankie Valli (84 y 80 años respectivamente) durante el rodaje.

Son los mismos protagonistas quienes van desgranando la trayectoria del grupo, tomando como base un guión fabuloso (por obra y gracia de Rick Elice y John Logan) que consigue contarnos su historia a través de la conjunción de cuatro formas diferentes de ver las cosas -y la vida- y de sus cuatro personalidades, a cada cual más distinta. Y lo hacen dirigiéndose a cámara, mirándonos a los ojos, un recurso arriesgado que, en manos del director californiano, consigue meternos de lleno en la trama y hacernos partícipes de ella.

Además está un vestuario trabajado con minuciosidad, la fotografía, la ambientación, una banda sonora que nos transporta a los años 60 y 70, las vistosas coreografías, unos temas musicales perfectamente anclados en la historia que se cuenta (confieso que no volveré a escuchar de la misma forma temas como Sherry o My Eyes Adored You),... todo se confabula para brindarnos una película enorme, grandiosa, como la calificó Ana, boquiabierta una vez salimos del cine. No es la mejor de su director, pero sí un trabajo redondo que te engancha desde el minuto cero.

Para los cuatro personajes principales Eastwood (no os perdáis, por cierto, el simpático cameo que "se dedica" a sí mismo durante unos breves segundos) eligió actores desconocidos para el gran público, bien escoltados, eso sí, por un carismático Christopher Walken que borda el papel de capo mafioso a quien deberíais respetar si tenéis en alguna estima vuestra vida. A Michael Lomenda y a Erich Bergen nos los creemos como Nick Massi y Bob Gaudio, respectivamente. John Lloyd Young cumple sobradamente como Frankie Valli (no en vano fue merecedor de varios premios en su etapa en el musical de Broadway interpretando el mismo papel). Y, destacando sobre todos ellos, Vincent Piazza y su magistral recreación de Tommy de Vito, que construye un personaje único, despreciable por momentos, encantador en otros, tan contradictorio que no podremos evitar sentir cierta lástima por él.

En todo un alarde interpretativo, Vincent Piazza (a la derecha) da vida a un Tommy de Vito rebelde e impredecible que os fascinará.

Más que un musical, Jersey Boys es un biopic sobre un grupo musical y, por fuerza, la película es muy musical, pero no es un musical en sí mismo. Eastwood, un melómano confeso e irreductible, sólo se da el gusto de soltarse la melena al final, con un momentazo coral por todo lo alto que nos brinda un cierre espectacular al más puro estilo Grease, en un claro homenaje al musical de Broadway del que es heredera.

Eastwood y estos cuatro mozalbetes son los culpables de que mis pies lleven una semana dándole por su cuenta al baile de San Vito.

Si os gusta el soul americano de los años 60, si conocéis a Frankie Valli y a The Four Seasons, ésta será una peli que se os quedará grabada. Si no, conoceréis una parte de aquella música que hizo menear las caderas a millones de jóvenes de aquella época e, igualmente, disfrutaréis de un peliculón en toda regla.

¡Saludos culinocinéfilos!

miércoles, 3 de septiembre de 2014

EL NIÑO

Que Telecinco y compañía han invertido una pasta gansa en una peli se sabe porque el bombardeo de publicidad con que nos obsequian antes de su estreno resulta mareante. Es el caso de El Niño, el último órdago del cine patrio, que fuimos a ver este pasado fin de semana. Domingo, la sala casi llena pese a ser el último día de agosto y pese al precio de las entradas en los cines Dreams Palacio de Hielo de Madrid: 9,60 euros, aunque nosotros aprovechamos uno de esos cupones de oferta que acompañan a las entradas adquiridas un día determinado y que permite comprar localidades por un tiempo limitado a precio reducido, en este caso 6,50 euritos.

Y al final aplausos, buen sabor de boca y un regusto a cine de calidad. Gran tarde de butaca y palomitas, sí señor.

El Niño nos cuenta dos historias paralelas: la de Jesús y Eva por una parte, dos policías antidroga empeñados en demantelar, al menos en lo posible, las rutas por donde se cuela la cocaína a través del estrecho de Gibraltar, y por otro lado la de El Niño y El Compi, dos jóvenes que se inician en el peligroso mundo del narcotráfico para ganar un dinero rápido, dos destinos encontrados que acabarán cruzándose en medio de persecuciones, violencia y adrenalina.

El cartel de la peli.

La peli comienza bien, muy bien, metiéndonos en la piel de los agentes de la policía antidroga en una operación secreta que acaba resultando un estrepitoso fracaso; una decepción para la pareja de policías en una secuencia tan bien contada que la desilusión acaba siendo también nuestra. Tras el prometedor comienzo, el nivel se mantiene y la historia policiaca acaba derivando hacia un convincente thriller de acción.

Daniel Monzón nos demuestra con su último trabajo que si queremos y si disponemos de medios suficientes, no somos malos rodando escenas de acción. Os toparéis con sorprendentes secuencias de persecuciones en el mar, con helicópteros de la policía acosando a lanchas cargadas de droga, y buenas persecuciones de coches, alejándose de la parafernalia hollywoodiense y ofreciéndonos una acción más cercana, más de andar por casa, más real, pero ni mucho menos de poca calidad, al contrario, acción sobria y creíble. Tanto es así que da la impresión de que la última persecución en tierra se nos queda coja porque las anteriores han sido tan buenas que queremos el más difícil todavía.

Si queremos y si disponemos de medios suficientes, no somos malos rodando escenas de acción. Sólo tenemos que creérnoslo.

Quizá la peli se nos haga un poco larga (que no pesada), quizá le sobren veinte minutitos, quizá alguna escena de acción se nos vaya de las manos y se alargue demasiado, como marcando el territorio, como diciéndonos ¡Eh, que en España sabemos rodar acción, coño!,... el resultado global merece la pena, no obstante.

Pero El Niño no se queda ahí. Porque, como contrapunto a la acción, nos brinda un buen thriller policiaco, bien narrado, con calma, con el tempo suficiente como para ir desgranando a los personajes y mostrarnos sus motivaciones y sus deseos. Y también sus obsesiones. La base de todo está, claro, en un excelente guión que se toma el tiempo necesario para que la historia vaya fluyendo y las diferentes tramas avancen sin que todo parezca un circo hasta el final, cuando los destinos de los personajes que se encuentran a ambos lados de la ley se cruzan y descubrimos que no hay blanco ni negro, que la vida se compone de una amplia gama de grises y que todo es mucho más ambiguo de lo que podríamos pensar.

En El Niño no hay blanco ni negro: la vida se compone de una amplia gama de grises y es más ambigua de lo que podríamos pensar.

El reparto es de lo mejorcito que podemos ver en nuestro cine. Nuestro admirado Luis Tosar va de menos a más y, sin despeinarse, cumple con su papel de policía tenaz e idealista, dejándonos un par de momentos que nos recuerdan porqué es un número uno de la interpretación. Bárbara Lennie (¡cómo nos gusta esta actriz!) derrocha naturalidad y sencillez, convirtiéndose en el contrapunto sensato de Tosar. Eduard Fernández demuestra tablas y borda a un poli que, lejos del idealismo, ha caído en la monotonía de un trabajo muchas veces desagradecido y que sólo aporta sinsabores. Sergi López, el más flojo de los veteranos, parece poco convencido con su papel de superior jerárquico de los anteriores. Y en cuanto a los jóvenes, cumplen sin más, disimulando su escasez de tablas con los buenos diálogos que aporta el guión. A destaca la poderosa mirada de Jesús Castro, El Niño, que por momentos consigue disfrazar su inexpresividad.

Buenas localizaciones, una gran fotografía y una música que acompaña a la perfección a la historia (a ratos frenética, calma chicha en otros) completan los aciertos de la peli.

Sueños de prosperidad, lealtad y amor de un lado. Compromiso, sentido del deber y corrupción de otro, con la violencia como telón de fondo en ambos casos. Todo ello regado con generosas escenas de acción y un buen chorro de thriller policiaco de calidad.

Os la recomendamos.

¡Saludos culinocinéfilos!