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miércoles, 10 de septiembre de 2014

LASAÑA DE MANZANA Y VEGETALES CON BECHAMEL DE DIETA

¡Pues seguimos con las entradas post-veraniegas amigos!

Quien más y quien menos se ha cogido algún que otro kilito de más... ¿o no? y uno se mira al espejo y decide que a estas alturas hay que empezar con la operación post biquini. O pre Navidad, como prefiráis.

Pues para vosotros, que estáis con el buen propósito de cuidaros pero no os hace ilusión la pechuga torrada con lechuga triste, o para cualquiera que tenga ganas de un plato sano, pero rico, rico. Os dejo un plato de lasaña que haréis más de una vez. Seguro.

No. No es un croque monsieur. ¡Esa para otro día!


NECESITARÁS (PARA 3-4 PERSONAS)

- PARA LA LASAÑA

  • Un paquete de placas de lasaña fácil (No necesitan remojo previo) Yo usé 15 placas, para 3 raciones grandotas de 5 placas cada una. Puedes hacer 4 raciones de 4 placas.
  • Una manzana grande o dos pequeñas
  • Media cebolla
  • Una zanahoria grandota o dos medianas
  • 10-12 champiñones
  • Una cucharadita (unos 20 gramos) de margarina o mantequilla.
  • Dos lonchas de Havarti light (o queso rallado a tu elección)
- PARA LA BECHAMEL DE DIETA
  • 200 gramos de leche desnatada
  • 600 gramos de calabacines pelados (sin nada de parte verde)
  • Aceite de oliva
  • 30 gramos de cebolla
  • 4 quesitos desnatados
  • Sal, pimienta, nuez moscada.
Vamos a comenzar con la bechamel de calabacín, que no es más que una crema espesa, pero os aseguro que da el pego. Si tienes un robot tipo thermomix o similar, los pasos son estos: (puedes encontrar más detalles en www.velocidadcuchara.com)
  1. Calentar el aceite 3 minutos / Varoma / Vel. 1
  2. Añadir la cebolla y los calabacines, pelados y a trozos, 7 min / Varoma / Vel. 2
  3. Metemos el resto de ingredientes 15 min / 100 grados / Vel. 1
  4. Triturar 15 segundos a velocidad 5. Comprobar que haya quedado bien triturado, y si no, dar unos segundos más.
Si no tienes robot, lo más práctico, es usar el microondas. Ponemos en una fuente apta para el horno la cebolla y el calabacín pelados y cortados. Añadimos el aceite, mezclamos y metemos tapado, 5 minutos a 600w. Comprobamos la cocción, y si es necesario mezclamos, y ponemos unos minutos más hasta que esté cocido. Retiramos el agua sobrante, y volcamos en el vaso de la batidora, añadimos el resto de ingredientes y trituramos.

Por último, si no eres amigo del micro, rehoga las verduras en una cazuela a fuego muy lento (no ha de dorarse) Cuando esté blandito, añade un chorrito de leche, y a fuego muy lento, moviendo para romper el hervor, deja cocer 5-10 minutos. Por último, añade el resto de ingredientes y tritura con la batidora.

Cremosa pero ligera. ¡Increíble, pero cierto!


Nos ponemos con la lasaña:

Troceamos las verduras. En el caso de la zanahoria a trozos muy pequeñitos, al igual que la cebolla. El champiñon lo dejamos más grande porque se va a reducir durante la cocción. Rociamos con una cucharadita de aceite (yo uso una botellita difusora) y metemos al microondas durante 5 minutos. Comprueba que la zanahoria haya quedado "al dente" No hace falta que esté cocida del todo, porque se va a terminar en el horno.
Verduritas de camino al micro.


Mientras se cocina la verdura, calienta en una sartén la cucharadita de margarina, y en cuanto se deshaga, salteamos la manzana cortada a trocitos pequeños durante 5 minutos. Salpimentamos. Por último, añadimos la verdura del microondas, removemos unos minutos, y rectificamos de sal.
La manzana le da el toque especial a esta lasaña.


Ya sólo queda montar la lasaña: En una fuente apta para el horno, ponemos 3 o 4 cucharadas de bechamel, y la primera capa de placas de lasaña. Añadimos una dos cucharadas de la mezcla por placa, napamos con más bechamel y aplanamos. Vamos alternando capas de pasta y mezcla hasta acabar nuestros ingredientes. Terminaremos con placas de lasaña, y cubrimos con el resto de la bechamel. Por último, añadimos el queso.
¡Esto ya pinta bien!



Horneamos 15 minutos a 200 grados, calor arriba y abajo, y los últimos minutos le damos un golpe de gratinador (aquí cuidado, que se quema rapidísimo)

¡Y A COMER! 
¡Comete toda la bechamel! ¡Sin miedo, que es light!


Aunque ha sido largo escribirlo, os aseguro, que se hace rapidísimo y es una lasaña original que sorprenderá con el toque de la manzana.

Por último, y para las seguidoras de "Entulínea" os pongo los pp, que veréis que son poquísimos para el pedazo de receta que es:
  • Bechamel: 13 pp en total
  • Queso: 4 pp en total
  • Margarina: 2pp en total
  • Aceite de las verduras: 2pp
  • Placas de lasaña: 21pp 16 placas. (Lasaña fácil el pavo. Otras marcas comprobar)
  • Resto de ingredientes: 0pp
TOTAL: 37PP. PARA 4 RACIONES: 9PP EN TOTAL. MOLA ¿EHHHH?

Pues ¡ala! A la cocina co-cine-rit@s.



domingo, 11 de mayo de 2014

HAMBURGUESAS VEGETALES

En la sección astur-madrileña del blog no somos muy fans de las archiconocidas cadenas de hamburgueserías tipo McDonald's o Burger King. Sin embargo, quizás algún día publiquemos una entrada sobre las hamburguesas de Tommy Mel's, no tan baratas pero con una excelente relación calidad precio, elaboradas a la parrilla con esa deliciosa carne de vacuno: nos pierden, se nos cae la baba solo de pensar en ellas. Pero mientras llega ese momento, y aprovechando que estamos en plena época de operación bikini, qué mejor que presentaros la receta de unas hamburguesas diferentes: unas hamburguesas vegetales, a la vez que sanas, bajas en calorías. Y para quienes estéis haciendo una mueca al leer lo de "vegetales", muy muy ricas.

NECESITARÉIS (para 2 personas):

- Calabacín (en cantidad de unos 180 gramos una vez pelado)
- Berenjena (en cantidad de unos 180 gramos una vez pelada)
- 1 cebolla pequeña
- 1 zanahoria grande o 2 pequeñas
- 1 cucharadita de orégano
- Sal
- 20 gramos de aceite
- 1 huevo
- Pan rallado (según necesitemos)

Los ingredientes para unas riquísimas hamburguesas vegetales.

Lo primero que haremos será pelar la berenjena y ponerla en agua con sal unos 5 o 10 minutos para que se le quite un poco el amargor que suele tener.

Mientras tanto pelamos la cebolla y la zanahoria y las picamos (nosotros lo hicimos en picadora pero vale cualquier accesorio que tengais para ello).

Calentamos el aceite en la sartén y pochamos la cebolla junto con la zanahoria, con la sartén tapada, a fuego lento, moviendo de vez en cuando para que no se pegue.


Pochamos la cebolla junto con la zanahoria, a fuego lento, moviendo de vez en cuando para que no se pegue.

Pelamos y picamos el calabacín, escurrimos la berenjena y la picamos también. Cuando veamos que la cebolla y la zanahoria están blanditas, agregamos el calabacín y la berenjena, y echamos sal. A continuación hacemos lo mismo, lo dejamos a fuego lento con la sartén tapada hasta que todo adquiera una consistencia blandita.


A continuación pasamos todo por la sartén hasta que adquiera una consistencia blandita.

Se pone todo en una fuente y se deja enfriar. Mientras, precalentamos el horno a 180º durante unos 5-10 minutos.


Se pone todo en una fuente y se deja enfriar.

Cuando se haya enfriado se mezcla con el huevo, el pan rallado y el orégano.


Hacemos forma de hamburguesas y rebozamos un poco en pan rallado. Las ponemos en una fuente de horno forrada con papel vegetal y las horneamos aproximadamente 15 minutos por cada lado a 200º.

Ya se nota el olorcito, uuuhhhhhhmmmm...

¡Y listas para comer! De guarnición nosotros pusimos arroz blanco adornado con pimientos rojos, pero... se pueden poner con verduritas a la plancha, patatas asadas... lo que se os ocurra y os apetezca en ese momento.

Están diciendo: "comednos, comednos..."

Nosotros hemos usado calabacín, berenjena y zanahoria como ingredientes principales, pero podéis añadir o sustituir alguno de ellos por brócoli, pimientos, coliflor o calabaza, por ejemplo.

En la foto del plato puede parecer que el rebozado ha quedado poco tostado, pero podemos aseguraros que a la hora de comerlas su textura era perfecta. Si queréis que la presentación os quede más esponjosa a la vista, podéis pintar con huevo cada hamburguesa antes de meterlas al horno... al gusto de cada uno.

Además de hacerlas al horno, otra opción es prepararlas en la sartén con un poco de aceite a fuego lento, hasta que queden doraditas.

Esperamos que os gusten tanto como a nosotros, que probéis a hacerlas (de la forma que prefiráis) y que nos lo contéis.

¡Saludos culinocinéfilos!

miércoles, 23 de abril de 2014

TORTILLA DE PATATA (CASI SIN ACEITE)

No se como habréis pasado la Semana Santa este año, con sus monas, y sus panquemaos, y su longaniza de Pascua, y sus salidas al campo...
Yo este año lo he llevado bastante bien, intentando no pasarme, porque estoy a dieta. Sí, ya se que veis mucho dulce por aquí, pero recordad que somos 4 autores, y de todo debe haber en esta vida, no??? 

Sobre mi dieta, os tengo que contar que estoy siguiendo la dieta de entulínea. Os adelanto que antes de hablar sobre ella en el blog, llevo un mes con ella, y con resultados muy positivos. Me decidí por esta, por un lado, porque me declaro incapaz de seguir una de estas dietas restrictivas que te prohíben alimentos, se llamen como se llamen. Y por otro porque tras informarme, he visto que es una dieta muy equilibrada, en la que comes de todo y además te puedes permitir algún capricho de vez en cuando, así que tampoco anula tu vida social. Claro, que ir primero al médico de cabecera, también a un endocrino, y que la propuesta de ambos sea un folio con una lista de menús cerrados con un montón de ingredientes que no me gustan, y otro montón de prohibiciones tampoco ayuda. En fin, para no extenderme... Que a partir de ahora, cuando sea yo quien escriba una receta, veréis que pongo una serie de puntos al lado de cada ingrediente para los lectores que también la siguen. Para quién no, pues sin hacer caso a esta numeración podéis seguir la receta igual. 

El caso es que a dieta o no, a una tortilla de patatas no me puedo resistir de vez en cuando. Ya os he hablado a veces de mi afición patatera, y es que me pirra el bendito tubérculo este... Ains, que le voy a hacer! Pues nada!!! Zampármela!!! Eso sí, con esta receta que hago últimamente, que aligera un montón este referente de nuestra gastronomía que es la tortilla española! 
¿Alguien diría que solo lleva 4 cucharaditas de aceite?


NECESITAS (Para 2 personas)

- 3 huevos (6pp)
- Dos patatas medianas (7pp a saciedad)
- Media cebolla, opcional (0pp)
- 4 cucharaditas de aceite de oliva (4pp)
- Sal (0pp)
* En total, 17pp, 9pp por ración. 

Empezamos cortando a trocitos regulares la patata, y la cebolla (Esta última en casa nos gusta cortada muy pequeñita) 
La volcamos a un bol, que taparemos con papel de film de forma que quede bien sellado. En este paso no añadimos nada de aceite ni de sal. Colocamos al microondas, 10 minutos a máxima potencia. 
listas para el micro


Hasta aquí nada nuevo, lo hace así mucha gente. ¿Cuál es el problema? Que la patata queda blanca, y blandita, nada similar a nuestra estupenda y dorada tortilla de siempre, así que yo siempre añado un paso más:

Calienta una sartén con dos cucharaditas (de las de postre) de aceite. Una vez esté bien caliente, volcamos las patatas que hemos hecho en el micro y añadimos la sal al gusto. Recordad que la patata ya está cocida, este paso es sólo para dorarla. Así que dale unas cuantas vueltas hasta que coja un color doradito gracias al aceite.
Viaje patatil del blanco al dorado

Ahora sólo queda batir los huevos, añadir sal si es necesario, y cuajar la tortilla al gusto con otras dos cucharaditas de aceite (si tu sartén no se pega es más que suficiente) 
Forjando el pecado (venial)

Y ya tenéis lista la tortilla!!! Queda muy buena, y aligeramos un montón! Además de no ensuciar casi nada al evitarnos el fritangueo.
Dorada, jugosa... ¡y ligera!

Pues hasta aquí la receta de hoy! Espero que la probéis, de verdad que vale la pena.
A disfrutar co-cine-rit@s!

martes, 11 de marzo de 2014

CACHOPO DE TERNERA

Cachopo: según la R.A.E., dícese del tronco seco y hueco de árbol. ¿Seco? ¿Hueco? No, no, no. Nada que ver con la acepción que nosotros conocemos de tan sabrosa palabra. Porque, chavales, en Asturias el cachopo se come. ¡Vaya si se come!

Un clásico indudable de la gastronomía asturiana, elemento indispensable en toda cenorra que se precie es, sin embargo, un gran desconocido más allá del Pajares. Es lo que tenemos los asturianos: no sabemos vender nuestros productos fuera de nuestra tierra. Así nos va.

El cachopo es un doble filete empanado relleno de jamón y queso. Así de simple. Es similar al San Jacobo o al Cordon Bleu, aunque con una cierta variación en los ingredientes, de forma que resulta más contundente.

Y es que si la cocina del norte en general, y la asturiana en particular, es famosa por su generosidad, por esos platos que aunan calidad y cantidad, creemos que el cachopo es una buena muestra de ello. No en vano los restaurantes y sidrerías en Asturias parecen competir a la hora de ofrecer cachopos a cada cual más grande, enormes, tanto que rebosan los platos o fuentes donde los sirven que, dicho sea de paso, calzan un diámetro considerable. De hecho, algún cachopo hay de medio metro. No exageramos.

En esta ocasión hemos preparado un cachopín, un cachopo individual, lejos de estos tamaños gigantescos. Tiene su explicación: domingo noche, cena sin excesos (¿sin excesos?), víspera del comienzo de una nueva semana... tampoco queríamos ir a la cama inflados como globos.

Vayamos con la preparación. Es fácil, fácil.

NECESITARÉIS (para 1 ó 2 personas):

- Un buen filete de ternera, grande, tierno, no muy grueso (tened en cuenta que acabaremos con una doble capa de filete más el relleno), cortado de tal modo que pueda cerrarse como un libro. En su defecto, dos filetes de ternera de igual tamaño y forma.
- Unas lonchas de jamón serrano o ibérico (a mayor calidad, mejor sabor del plato en su conjunto, es obvio).
- 2 lonchas de queso suave.
- Sal.
- Pan rallado.
- Huevo.
- Aceite.

Ingredientes ricos, ricos. Como siempre, a mayor calidad, mejor resultado final.

Tras sazonar el filete (no os paséis con la sal, ya que el jamón es de por sí salado), colocaremos en una de sus "tapas" las lonchas de jamón serrano y, a continuación, las de queso.

Tras sazonar el filete, "escribiremos" en una de sus "tapas" con las lonchas de jamón serrano...

... y, a continuación, con las de queso

Cerraremos la carne como si se tratara de un librito (si habéis optado por los dos filetes, el proceso será colocar las lonchas de jamón y de queso encima de uno de los filetes, y tapar con el otro filete) y, a continuación, apretaremos un poco para compactar los ingredientes y que el conjunto tome consistencia. Para mayor seguridad, con el objeto de que el relleno no se salga durante la fritura, hay quien sella el cachopo con palillos, pero lo cierto es que si el relleno no es excesivo podéis prescindir de ellos. De hecho, nosotros no los hemos usado.


Y cerramos el libro, excitados, como si acabáranos de leer Cincuenta sombras de Grey.

Una vez cerrado el libro, lo pasamos por pan rallado y huevo batido. Aconsejamos emplear tres pasos: primero pasar por pan, luego por huevo y por último de nuevo por pan. Es importante reforzar los bordes, con el objeto de que no se desparrame el relleno al freír.

No es una croqueta gigante, no (para eso, id a Casa Paco). Es el previo de un cachopo.

Y a la sartén. Eso sí, regada con buen y abundante aceite de oliva. A fuego medio, para que la carne se haga con cariño. Vuelta y vuelta, entre dos y cuatro minutos por cada lado deberían ser suficientes para que el empanado se vuelva doradito, el queso se funda y la carne quede al punto deseado (aunque el tiempo depende del tamaño del cachopo: si os ponéis con un cachopo tamaño Godzilla, necesitará más tiempo).

¿Veis cómo va adquiriendo ese color doradito? Uhmmmmm...

Una vez frito, se deja escurrir en papel absorbente, y a servir. Nosotros hemos elegido una presentación sobria, con unas patatas fritas y unos pimientitos en tiras, pero hay múltiples posibilidades. Con un pimiento abierto coronando el cachopo, acompañado de ensalada, acompañado de tomate en rodajas, o como gustéis. También se puede espolvorear el cachopo con perejil picado o con pimienta.

Presentación sobria y... ¡listo para ser engullido!

Esta es la receta del cachopo de ternera clásico. Fuera de lo tradicional, hay variantes para aburrir. Podéis sustituir los filetes de ternera por pollo o cerdo, o bien lanzaros y preparar un cachopo de pescado, utilizando merluza o salmón. En cuanto al relleno, hay quien al serrano y al queso también añade jamón york; o quien cambia directamente el relleno por berenjenas o champiñones; o el queso suave por queso de Cabrales. Y luego está el cachopo de setas, que cambia el filete de ternera por las setas: ¡exquisito!

Animáos y probad. Bien con el cachopo clásico o, si sois más atrevidos, con alguna de estas opciones que os proponemos. Y, por supuesto... ¡no olvidéis contarnos el resultado!

¡Saludos culinocinéfilos!

domingo, 22 de diciembre de 2013

PASTEL FRÍO DE PESCADO

Estamos ya en plenas fechas navideñas, y casi todos tenemos alguna comida o cena que hacer. En casa, la Navidad empieza una semana antes, en la que ya por tradición hacemos una cena en casa con mis padres y los de Alfre. Es la antesala de la Navidad, la cenorra que da paso a las grandes citas navideñas. Pero como siempre pilla un viernes noche, necesito ideas que se puedan dejar preparadas con antelación. Suelo dejarme el postre y algún entrante preparado el día antes, y dejar para ese día el plato fuerte y alguna que otra "tontería". El año pasado fuela tarta de foie, queso de cabra y manzana caramelizada. Este año me he decidido por este pastel frío de pescado:

¿A que queda mono?

Es facilísimo de hacer, así que aunque no tengo fotos del paso a paso, (Edito con fotos del paso a paso, ya que lo he repetido) me he decidido a compartirlo con vosotros porque a más de uno le pede solucionar un entrante o primer plato para estas fiestas. 
Es muy navideño, muy resultón, muy fácil de hacer y con ingredientes fáciles de encontrar. Ya veis, lo tiene todo. ¿Os animáis a prepararlo?

NECESITAS

- MEZCLA 1
2 latas te atún escurrido su aceite
3 palitos de cangrejo, en mi caso pescanova frescos
1 huevo cocido
- MEZCLA 2
15 langostinos cocidos y pelados
Una lata pequeña (4 rodajas) de piña natural en su jugo
1 huevo cocido
- APARTE:
Salsa rosa: Mezcla 6 cucharadas de mahonesa con dos de kepchup (puedes sustituirlo por salsa cóctel o sólo mahonesa, a tu gusto)
Pan de molde sin corteza: Yo usé Bimbo alargado para hacer rollitos, pero puedes usar el que quieras. En mi caso, una sola rebanada sobraba para cada capa, así que me tocó recortarla para que encaje. Si usas del normal, tendrás que poner dos rebanadas por capa. Tendrás que recortarlas y encajarlas bien para que no queden huecos.
7 u 8 lonchas de salmón ahumado.
Huevo hilado y aceitunas para decorar.

NOTA: Yo he usado un molde de silicona de 23 cm. de largo, 10 de ancho y 7 de fondo. Si usas un molde mayor tendrás que añadir más cantidad de salmón y mezcla. El molde de silicona desmolda muy bien con esta preparación. Si usas otro tipo de molde lo primero que tienes que hacer es forrarlo con papel film de forma que el papel sobresalga por los lados para ayudar a desmoldar.

Ahora vamos con la preparación: 
En dos recipientes distintos, trocea a trocitos pequeños cada una de las mezclas, y añade salsa rosa, en cantidad suficiente para que empaste bien la preparación. No demasiada, para que no quede tan pesado.


Ahora vamos a montar el pastel:
Forra tu molde con las lonchas de salmón. Este paso es importante hacerlo con mimo, ya que al desmoldar será la parte de arriba. Ve colocando el salmón superponiendo un trozo de cada loncha sobre la anterior, de forma que quede cubierto tanto el fondo como los laterales del molde. Si usas un molde pequeño, como yo, lo bueno es que cada loncha da para el fondo y laterales, así queda más bonito al desmoldar. Pero si no no pasa nada, las vas superponiendo y ya está.

Corta la rebanada de pan de molde para que encaje bien en el fondo del molde. Unta con un poquito de salsa rosa la rebanada de pan y encájala en el fondo del molde, con la parte untada en contacto con el salmón. Ahora vierte la mezcla 1 encima, apretando un poco con el dorso de una cuchara.
Pon encima otra rebanada de pan de molde. Ahora vierte la mezcla 2. Aprieta con la cuchara. Terminamos con la tercera rebanada de pan de molde y si sobra salmón por los laterales mételo hacia adentro para que al desmoldar quede recogidito.

Para terminar, cubre con papel film y pon un peso encima (por ejemplo una caja de leche) Reserva en la nevera hasta el día siguiente.


A la hora de servir, desmolda con cuidado y decora con huevo hilado y aceitunas. Puedes decorarlo como quieras pero el toque dulce del huevo hilado le va de maravilla!

¡TACHAAAAAN! Lo tienes listo. Y lo mejor, es que puedes poner los ingredientes que quieras, a tu gusto.


Ahora sólo queda disfrutar de la reunión con la familia, amigos o seres queridos. 
FELIZ NAVIDAD!!!!
 

viernes, 22 de noviembre de 2013

ARROZ CON REBOLLONES Y JAMÓN


Este año están los rebollones (níscalos) más baratos que el pasado. En Valencia los encuentras de buena calidad entre 1.90 y 2€ el cuarto. El otro día compré una bolsita para probar una receta, y nos gustó tanto, tanto, taaaaanto, que me he decidido a compartirla mientras queden por ahí estas joyitas.


Había visto otras recetas por ahí que no me convencían, con pato, cordero, un mix de verduras... Pero los rebollones duran tan poco y están tan buenos, que lo que yo quería era ese sabor, de forma que ésta fantástica seta fuese la protagonista del plato. No me quiero enrollar mucho que la receta es larga. Sólo recomendamos que lo probéis, es un lujo!

INGREDIENTES (2 PERSONAS)

- 200 gramos de arroz redondo
- Unos 450 gr. de rebollones (según las piezas)
- Un paquetito de taquitos de jamón, de los que van cortados pequeñitos.
- 2 dientes de ajo hermosos
- Una cucharadita de tomate concentrado
- Colorante alimentario amarillo (el típico de la paella)
- Unos 450 - 500ml. de caldo de verduras (En mi caso comprado hecho)
- Media cucharadita de café de pimentón dulce.
- Aceite y sal y perejil.

Déjate todos los ingredientes preparados antes de empezar -Mise en place-. Al contrario que con la receta de la paella estos ingredientes se hacen rápido y es mejor que estén listos para usar para evitar que algo se te queme.



Lo primero es limpiar y cortar los rebollones. Para limpiarlos, ponlos bajo un chorro suave de agua (cuidado que son delicados). Después, sécalos con cuidado con un papel de cocina. Yo recorto con una puntilla el borde, un milímetro, lo justito, pero así elimino la parte que puede estar más "pachucha". Por último, retira la parte "fea" del tronco si es necesario, y corta en trozos más o menos del mismo tamaño.



Calienta en la paella aceite de oliva y sofríe los ajos picados con cuidado que no se quemen. Una vez ligeramente dorados añade los rebollones. Añade perejil y una pizca de sal ¡Poca, que ahora vas a añadir jamón que ya es salado, y el caldo comprado ya lleva sal! Sofríe unos minutos, hasta que cojan un ligero dorado y suelten parte de su jugo. Añade el jamón. Al jamón sólo vamos a darle un par de vueltas junto con el resto de ingredientes, un minuto o menos.

Haz un hueco en el centro de la paella y añade el pimentón, y rápidamente el tomate, para que el pimentón no se queme. Ahora añade el arroz y dale un par de vueltas para que se mezcle bien con el tomate. Mientras haces esto calienta el caldo en el microondas. Al añadirlo al arroz debe estar lo más caliente posible para que arranque el hervor rápidamente.

Debes añadir unos 250 ml. de caldo caliente. Ahora es el momento de añadir el colorante, hasta que veas que adquiere ese tono amarillito tan apetitoso. Tendrás que tener la paella al fuego unos diez minutos a fuego medio-fuerte, y después bajarlo hasta que se consuma el caldo COMPLETAMENTE. El arroz en paella debe ser seco y el grosor de la capa el menor posible. Aquí te dejo un resumen en imágenes:



¡OJO! Una vez echado el caldo, repartes bien con la rasera todos los ingredientes, y luego ¡NO SE TOCA MÁS! No vale ir meneando el arroz de una paella si no quieres acabar con una plasta.



Lo tendrás listo en 18 a 20 minutos. En este tipo de preparaciones lo más importante es estar pendiente del fuego e ir controlando para que el arroz no se pase ni se quede crudo. Un buen arroz tiene que estar en su punto. 



NOTAS

- Si no tienes costumbre de cocinar este tipo de arroces secos, es buena idea que mantengas siempre un poco más de caldo MUY CALIENTE. Hirviendo, si puede ser. Así, si ves que te has quedado corto puedes añadir sin causar una debacle culinaria. ¡Ojo, que esto vale para el caldo hecho; No vale añadir agua a una preparación que está a punto de terminarsu cocción!

- Yo lo he preparado en paella. Soy valenciana, y el arroz seco y suelto me tira más que de ningún otro modo. Pero este arroz estará igualmente bueno si lo preparas tal cual en cazuela, pero le pones unos 600 o 700 gramos de caldo y lo haces meloso. Yo igual lo pruebo antes que se acabe la temporada de rebollones. De éste modo sí que se vale mover el arroz de vez en cuando. Así soltará parte de su almidón al caldo para que quede espesito.

- Si no tienes paella, puedes hacerte una sola ración (con la mitad de todos los ingredientes) en la sartén más grande que tengas. Pero no quieras hacer un arroz seco en una cazuela de poco diámetro. Conseguirás la parte de bajo pasada y la de arriba cruda. Para éso, hazlo directamente meloso que estará riquísimo.





 

domingo, 13 de octubre de 2013

RECETAS DE CINE: BOEUF BOURGUIGNON

¡ESTRENAMOS SECCIÓN EN EL BLOG!
BIEEEEEENNNN!!! Aplausos, tambores, fuegos artificiales!!
 
¡Ñam...!

Esta sección es a la que más cariño le tenemos. Y es que es nuestro "leiv motiv", unir la cocina y el cine. Pero como ya os comenté en algún post anterior quería estrenarlo con esta receta de la peli Julie & Julia y por unas cosas y por otras se iba quedando atrás. 
Luego fuimos un finde a Madrid a ver a unos amigos, y Patri, de la que ya os he hablado nos sorprendió con este plato. ¡Que bueno estaba! Ella me dio la idea de añadir un poco de Bovril al estofado, y me pareció genial. Cachis! Un producto más a engrosar los "imprescindibles" de mi despensa.
Pero es que encima llega Alfre un día a casa y me regala esta preciosidad.


Estas cazuelas son un auténtico lujo!

Ya no había excusas posibles, así que finalmente me hice mi propia adaptación de la receta, y la verdad es que es un plato que hay que compartir. Está espectacular, la puedes hacer el día anterior y vas a quedar de miedo.

Ya os contó Alfre en este post que la peli sólo se puede definir como "deliciosa". Si te gusta la cocina, o simplemente comer, te darán ganas inmediatamente como a mí, de probar alguna de sus recetas. Y si no, pues lo gozas sencillamente con la enorme Meryl Streep, que está "para comérsela". Y si no me creéis, os invito a que después veáis este vídeo de la auténtica Julia Child preparando este mismo plato. Está en inglés, pero se entiende bastante bien, y así veis la curiosa entonación de esta mujer que enseñó a cocinar a miles de americanas.

 
Así que chicos, si no la habéis visto aún ¡al vídeo club! Y la hayáis visto o no ¡a la cocina! 
Yo estreno las "Recetas de cine" con una adaptación de este sabrosísimo plato, pero seguro que volveré a nombrar esta peli para la sección porque hay cada recetaza de las de chuparse los dedos hasta los sobacos.

Julia Child hace esta receta en el horno, y aunque mi primera intención fue hacer lo mismo, por aquello de ser fiel al original, al final terminé pensando que tener el horno en marcha dos horas y media o más era un gasto de energía innecesario ¡Ozú, como está de cara la luz!, sobre todo porque ya había probado el de Patri que lo hizo al fuego y sabía que funcionaba igual. Así que yo lo hice en mi fuego, de gas. Pero si queréis hacerlo como en la peli, una vez todos los ingredientes en la cazuela debéis meterlo en el centro o una guía más abajo, tapado y a fuego bajo, sobre los 150 grados.

Aviso a navegantes: necesitas un mínimo de tres horas para la preparación de este plato. Un estofado de este tipo no quiere prisas, y si se la metes te lo hará pagar con una carne dura. Así que calma, mucho chup-chup, y a disfrutar de la cocina!

NECESITAS (4 PERSONAS)
- 1 Kg. de carne de bovino. En mi caso morcillo de ternera, cortado en trozos más bien grandes.
- 2 cortadas gorditas de panceta fresca.
- 1 cebolla medianita.
- un par de dientes de ajo.
- 2 zanahorias grandes, o 3 más pequeñas.
- Sal y pimienta.
- 8 cebollitas francesas.
- Un par de cucharaditas de postre de concentrado de tomate.
- 2 cucharaditas de Bovril diluidas en un vaso grande de agua (o caldo de carne si lo tienes hecho)
- 1 botella de vino tinto. Yo a falta de un buen vino de borgoña a mano, puse un Rioja joven, y el resultado fue estupendo.
- una hoja de laurel.
- Romero y tomillo, si lo tienes fresco, mejor!
- una docena de champiñones y otras tantas patatitas baby para guarnición.

Lo primero, ponemos aceite a calentar en una sartén. Ponemos la cebolla y el ajo a pochar a fuego bajo-medio. Mientras, cortamos la panceta en tiras. Una vez la cebolla esté transparente añadimos las tiras de panceta. Salamos. Aprovecha este ratito para secar la carne con papel absorbente y salpimentarla. Una vez ligeramente dorado volcamos a la cazuela. En la misma sartén sellamos bien los trozos de carne, hasta dorarlos. Ahora echa un chorrito de vino a la sartén y rasca el fondo con una cuchara de madera y vuelca a la cazuela. 


Ya puedes poner la cazuela a fuego bajo. Ahora, echa en un bol el concentrado de tomate y el Bovril. Añade un vaso grande de agua y disuelve. Añade a la cazuela. 


Añade el vino hasta cubrir la carne y pon la hoja de laurel. Mueve un poco todo, tapa la cazuela y déjala a fuego bajo. Estará así un mínimo de dos horas y media.

Mientras se nos hace el estofado vamos a preparar la guarnición. Limpia muy bien las patatas sin pelarlas y ponlas a cocer en otra cazuela a fuego lento hasta que estén hechas. Reserva.

Cuando nuestra Boeuf bourguignon ya lleve al menos una hora al fuego, pelamos las zanahorias y las cortamos en tres o cuatro trozos grandes. Las metemos en la cazuela. Después salteamos las cebolletas con una nuez de mantequilla en una sartén, y de nuevo a la cazuela. Al guiso sólo le falta tiempo.
Cuando lleve al menos dos horas prueba el caldo. Si se ha consumido mucho puedes poner un poco más de vino para cubrir la carne. Si es necesario rectifica de sal. Añade la rama de tomillo y de Romero, o las hierbas secas.

¿Veis cuánto ha reducido el caldo?


A las dos horas y media prueba la carne. Debería estar muy tierna y sabrosa. Si no es así déjala otra media hora.

Cuando quede poco para apagar el fuego, prepara la guarnición: Limpia y corta los champiñones a cuartos y saltéalos en un poco de aceite de oliva mezclado con una nuez de mantequilla hasta que estén dorados. Añade sal y reserva. En la misma sartén ponemos las patatas cocidas, sólo para que se dore ligeramente la piel y calentarlas si se han enfriado. 
Servimos la guarnición en una fuente, y el estofado en otra.
 
 
Sólo os queda disfrutar de este estofado sabrosísimo, digno de cualquier día de fiesta.
 
Para chuparse los dedos... y media barra de pan


Hasta la próxima Julia. Y a vosotros: Bon appétit!

viernes, 28 de junio de 2013

PAELLA VALENCIANA. CRÓNICA DE UNA "FESTETA"

Hace ya tiempo que os prometí la receta de la paella valenciana. No creáis que se me había olvidado. Y no es por no haber comido paella en todo este tiempo, no... Pero es que ésto no os lo puedo contar como una receta así tal cual. Tenía que esperar el día en que se diera la ocasión, para intentar transmitiros lo que para un valenciano significa la expresión "irse de paella". Porque la paella la hacemos en casa, normalmente cuando nos juntamos con la familia, o simplemente porque nos apetece, pero es que irse de paella es mucho más. Es algo cultural. Es juntarse con amigos, dejar por unas horas las preocupaciones de lado, buscar un buen lugar, y hacer una reunión larga alrededor de esa paella que se cocina para echarse unas risas, unir lazos y arreglar un poco el mundo.

Si os interesa la historia de la paella y/o la gastronomía levantina en general, os recomiendo el  estupendo blog de "Paco a la naranja" que explica muchas cosas sobre nuestra cultura, y el porqué de que nos pongamos tan tiquismiquis cuando empezamos a ver por ahí aberraciones culinarias mal llamadas paellas valencianas. Que no arroz ¿eh? Que cada uno puede hacerse un arroz con lo que le venga en gana. Solo que la denominación de "Paella Valenciana" ha de ser protegida. ¿O veríamos normal que alguien se dedicase a decir por ahí que el cocido madrileño se hace con sardinas? Pues eso. Yo no os contaré sobre historia y tradición, porque ya hay blogs especializados que os lo cuentan la mar de bien, como el que os he comentado. Hoy, y teniendo en cuenta que dependiendo de la zona puede haber variaciones en cuanto a los ingredientes, os hablaré de la que tradicionalmente se hace en Valencia y Alrededores. Espero que la disfrutéis tanto como nosotros.

PAELLA VALENCIANA. 10 RACIONES APROXIMADAMENTE
 
 
 
 
- Júntense unos días antes (hoy por hoy se acepta por vía telemática) con unos cuantos amigachos a los que haga tiempo que no ve, o con los que tenga algo que celebrar, o con los compañeros paelleros habituales para fijar día, hora de reunión y comensales que acudirán al evento. En nuestro caso la excusa fue el cumpleaños de nuestros amigos Rafa y Miguel. Tenga en cuenta que por más que quiera evitarlo, siempre acabará apareciendo algún "espabilao" de última hora atraído por el jolgorio, así que siempre se recomienda hacer de más. Creo que en todas las casas es un fijo eso de "no, si he puesto un puñado más de arroz por si acaso"
- Opcionalmente, puede juntarse con alguno o todos sus compañeros paelleros del día para ir a hacer "la compra" Es decir: para aprovechar y pegarse un almuerzo de campeonato con la excusa de adquirir lo necesario, que consistirá en:
  • Un pollo entero, cortado en trozos (Se deshechan la cabeza y las patas)
  • Medio conejo cortado de arriba a abajo (del conejo sí se suele poner la cabeza)
  • Dos o tres tomates maduros (dependiendo del tamaño) rallados.
  • Medio kilo aproximado de bajoqueta: Judía verde plana.
  • 300 gramos de "garrofó", que es una judía blanca, grande, desgranada
  • Un kilo de arroz redondo, como mínimo*
  • Aceite de oliva, sal y pimentón dulce y azafrán o colorante alimentario.
  • Unas ramas de romero fresco.
En las míticas paellas en casa de Rafa, siempre se compran a parte un buen montón de alitas de pollo extras. ¿Por qué? Pues porque mola mucho zampárselas mientras se va haciendo la paella.

- Vas a necesitar una paella, si es para diez, de unos 42 cm. de diámetro. Obviamente poca gente tiene todo el abanico de tamaños necesario, así que a veces te tienes que conformar con el tamaño más aproximado. Pero por favor. Por favor. Por favor, por favor, por favor, no te empeñes en dar de comer a diez en una paella para cinco. Ya se que te cabe. Pero te va a salir un tochaco de arroz de 4 dedos y tendrás un resultado para echarte a llorar. Y es que la paella está pensada para tener una capa fina de arroz, y que se cocine todo por igual quedando seco, y con el grano suelto y entero. Si pones de más, la capa de abajo se te pasará y lo de arriba quedará crudo. ¡Fracaso absoluto!

Alfre y Boro discuten sobre quién la tiene más grande... Cosas de hombres...


- También necesitas un quemador. Este se usa si tienes una terraza o balcón y quieres hacerla fuera, pero para casa  venden unos la mar de aseaos con patas cortas que puedes poner encima de la cocina. Incluso unos quemadores pequeños que acoplan en la salida de tus fogones de gas natural, que no te ocupan nada y te puedes hacer una estupenda paellita para 4 personas. Así que ¿A que esperas? ¡Venga hombre, a hacer paella!

 Éste tiene ya muchas batallas
 
 
- Por último necesitas un espacio donde quepan a tu alrededor, al menos 4 amigos para marearte, hablarte, quejarse, opinar sobre cómo lo estás haciendo... Y no hace falta ninguna mansión. El balcón de unos 4metros cuadrados de Rafa ha sido siempre un sitio perfecto para hacer paella. Y si te asomas, mira lo que tienes en frente:
 
¿Qué más necesitas para un día perfecto?
 
 
- Primer paso. Hay que preparar todos los ingredientes. Así luego podemos simplemente disfrutar del camino. Separa en diferentes recipientes el arroz pesado, el tomate rallado, la carne y la verdura cortada. Paso vital: En un cazo bien grande, pon el doble de agua que de arroz. Es decir, si has puesto cinco vasos de arroz, reserva diez vasos de agua.
- Enciende el fuego, de momento, sólo la rueda interior y pon un buen chorro de aceite de oliva. Tiene que ser suficiente para freír toda la carne. Espera a que se caliente y ponla a freír. Sala la carne.  Ha de quedar muy bien dorada. Ten en cuenta que la casquería (hígado del pollo, riñones...) no se ponen hasta el último momento para que no se deshagan.Tienes para un buen rato, media hora tranquilamente, así que puedes aprovechar para tomarte unas cervecitas, unas papas, y ponerte al día de  las vidas de todos. 
 
Todo preparado
¡No toques el agua, que está medida!
 
 
Esto ya empieza a oler bien...
 
- ¿Ya la tienes bien fritita? Biénnn... Ahora puedes sacar esas alitas de más, y algunos trocitos para hacerte la "picaeta".
 
El hombre contra el pollo.
 
 
Añade la verdura y dale un par de vueltas para que se sofría. En nuestra paella no está aún el garrofó, porque es congelado y lo ponemos más tarde para que no se deshaga. Ahora, aparta hacia los lados todo el contenido, y en el centro, echa una par de cucharaditas de pimentón, remueve un momento y rápidamente para evitar que el pimentón se queme vuelca el tomate. Rasca todo el fondo un poco con la rasera, muévelo todo y deja unos minutos que se fría el tomate. Aquí todavía no hay conflicto, así que se puede confraternizar...
 
 
 
- Ha llegado el momento de echar el agua, y es un paso muy importante, así que ¡ATENTOS TODOS! ¿os acordáis que habíamos medido el agua? Bien, pues volcamos a la paella, y medimos el volumen de agua. Mirad como lo está haciendo Rafa:
 
 
Con la rasera en el centro de la paella y recta, toca el fondo. Luego la levanta y mira hasta que línea de agujeritos ha llegado el caldo. Es importante saberlo porque ahora vamos a añadir más agua para hacer el caldo, y cuando reduzca de nuevo hasta este punto es cuando hay que echar el arroz. Si lo ves difícil, y el tamaño de tu paella es correcto tienes otra forma de verlo. ¿Ves la flecha? el caldo está justo por debajo de los tornillos.
 
- Pues ¡ala! ahora toca añadir agua hasta el borde, puñadito de sal, encender también la rueda externa del quemador y dejar que el caldo reduzca con todos los ingredientes para sacar bien toda la sustancia
 
 
 
- Ayyy, amigos... Este es un momento feliz cuando realmente no tienes ninguna prisa. En este momento solo se puede esperar hasta que este caldo reduzca, así que, imagínate bajarte hasta la playa y darte un remojón para quitarte los calores del cocinero y volver, servirte un tinto de verano y dejar que el tiempo corra mientras te anticipas al placer que se te viene encima en un ratito... Mmmmhhhh Es el mejor momento...
 
 
- Cuando el caldo ya está apunto, se pone el colorante, para que el caldo, y por tanto el arroz adquiera ese colorcito amarillo tan apetitoso. Comprobamos el punto de sal y ya estamos listos para echar el arroz. Una vez con el arroz en la paella, se remueve ligeramente con la rasera para extenderlo bien, y luego no se vuelve a mover más. Esto es muy importante. Si nos dedicamos a dar meneos, soltaremos el almidón del arroz y se nos "emplastará". El objetivo de una buena paella es, además del sabor, un perfecto punto del arroz, suelto y enterito.
 
 
- La suerte está echada. Este es un momento crucial y el punto en el que los colegas que hasta ahora se han mantenido al margen de la preparación comienzan a acudir, atraídos por el olorcillo y espoleados por el hambre. Son más de las 16:00h. Sí en serio. Empezamos con la paella en torno a las 13:30. No importa. Es lo que tienen estas reuniones.
 
Esto sí que es "Mediterráneamente" señores, y no lo del anuncio de la cervecita...
 
Pues sí, amigos. Estos colegas empiezan ahora a comentar cosas tipo...
- Ahí sobra verdura, saca un poco
- Xé calla xé, Que dius? "Creo fervientemente que estás equivocado. Desiste de esa actitud"
- Falta caldo. Verás como te falta caldo.
- Madre mía cuanta carne, va a sobrar de todo...
 
Los que han cogido la responsabilidad de hacer la paella responden a estos comentarios con alguna frase chistosa, pero en sus caras se ve que es un momento crítico...
 
ay ay ayyy... Como quedará esto???
Pero vamos, para cuando la hagas tú, que sepas que al arroz redondo le hacen falta 18 minutos para estar al punto. La mitad del tiempo mantendrás el fuego fuerte, y luego lo bajarás a fuego medio para terminar la paella. Cuando se quede totalmente sin caldo, comenzarás a escuchar ese chisporroteo tan gracioso que te indica que la base se está cogiendo un poco. ¡No lo pares, insensato! Puedes dejarlo así medio minutito más. El "Socarraet" o esa capita un pelín quemada es un placer para casi todo amante de la paella que se rebusca para mezclarlo con el resto del arroz y comerse lo que se llama un bocado "de vint duros" (20 duros)
 
A falta de 3 o 4 minutos, puedes poner una o dos ramitas de romero fresco que luego se retirarán, lo que le regala al arroz un aroma inconfundible.
 
 

- Algunas aclaraciones:
  • Tradicionalmente, en muchos hogares, se añadía un buen puñado de "baquetas": Caracoles de monte, y posteriormente, de caracoles de criadero. Aunque sí he visto hacerlo a mi madre, hace muchos años, nosotros no lo hacemos, a nadie nos gusta, ni el caracol, ni lo que implica usarlos: "Engañarlos, limpiarlos, hervirlos"
  • Aunque yo os indico un kilo de arroz para diez, es muy habitual usar para calcular el arroz usar la medida de un vaso. Uno de los de toda la vida, de los de duralex, o de la nocilla si quieres... Se usa un vaso hasta arriba para dos personas. Es muy útil porque permite calcular el agua con exactitud. Aquí, y hasta que tengas el culo pelao de hacer paellas, nada de ir a ojo. Medir bien puede significar para el cocinillas inexperto la diferencia entre comerse una buena paella, o un enjendro emplastado, o un arroz que se usaría como arma arrojadiza por duro. Según esta medida, para diez personas usarías 5 vasos, que vendrán a ser como un kilo y cuarto de arroz.
  • Sobre la verdura: Si la encuentras fresca, pues mejor que mejor, claro. Si tienes el garrofón seco, como con toda legumbre, necesitará estar en remojo del día anterior, y más tiempo de cocción, así que al final, lo que casi todos hacemos si no lo encontramos fresco, es usar la bajoqueta fresca, y el garrofón congelado. Y si ya ni por esas, pues todo congelado oiga ¡Qué le vamos a hacer!
  • Si te has parado a hacer cuentas del tiempo, habrás pensado que tú jamás tendrás tiempo en toda tu vida de hacer una  paella. No lo creas. Esta es una paella de las de tener tiempo. Toda mi vida llevo viendo a mi madre seguir todos los pasos, sólo añadir el doble de agua que de arroz, dejar que hierva y echar el arroz, ahorrando un buen montón de tiempo. Y mi madre es una excelente paellera. Pero lógicamente así tendrás un caldo más concentrado y por tanto más sabor. ¿Qué como te hacen las paellas en un restaurante en 20 mintuos? Pues porque tienen el caldo hecho. Y esto no es malo, hay buenísimos caldos de calidad que dan lugar a excelentes paellas.
  • Si tienes la suerte de tener un lugar donde poder hacerla a leña, preferentemente de madera de naranjo, entonces te envidio. ¡Felicidades!
Aunque sinceramente, nosotros no necesitamos más que los cuatro metros de balcón mirando al mar, un grupo de amigos, y toda la tarde por delante. Lo dicho. Esto sí que es Mediterráneamente.
 
 
Sí, sólo éramos ocho (contando con la que escribe). Y sí, nos zampamos una paella para diez. Es que nos sentamos a la mesa casi a las cinco de la tarde, y eso da mucha hambre...