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domingo, 6 de octubre de 2013

BIZCOCHO DE LAS CARMELITAS DESCALZAS

¡Hola a todos! Hoy os traigo una recetilla que va rodando por ahí de mano en mano más o menos desde el año catapún. Se supone, que has de empezar si alguien te regala un vaso de masa madre y yo tuve la "suerte" de ser obsequiada con un vasito de esta masa por mis vecinos Gemma y Luis.
Normalmente, cuando me envían algo que huele lo más mínimo a cadena suelo eliminar el correo, antes de saber que la ira del cielo caerá sobre mí si no reenvío el mensaje a doscientas personas, incluyendo a la que me lo envió. De hecho me dan una rabia, que más de una vez he estado tentada a escribirle un correito la mar de explícito al remitente del mensaje, comentándole con todo respeto donde pienso que podría meterse ese tipo de cadenitas...

Pero en este caso era distinto. Primero, porque esto no era la típica cadena de mails y segundo porque ¡vamos! ¡Esta iba de hacer un bizcocho! Así que os presento:

EL BIZCOCHO DE LAS CARMELITAS DESCALZAS






Es molón ¿eh? Pues si queréis hacerlo, preparaos, porque según la tradición, para hacer este bizcocho, primero tienes que recibir un vaso de masa madre. Luego tardarás diez días en hacerlo. Como lo oyes. Ah! Además, no puedes valerte de ningún instrumento moderno, así que nada de batidoras. A mano, como antaño. Y eso incluye que durante esos días no lo guardarás en la nevera.

Amantes de la Thermomix, y la tenconogía en general, no os rasguéis las vestiduras todavía. La parte buena es que aunque todo esto suena muy trabajoso, al final lo único que necesitas es un rincón apartado de corrientes donde dejarla, un bol y una cuchara de madera, y te queda un bizcocho estupendo, de los buenos, buenos.

Atentos al tamaño de la criaturita...



Pues vamos al lío:
Según la tradición, la receta ha de empezar un jueves. Mientras tanto guarda tu masa madre en un bol amplio. Junto con el vaso, te darán las instrucciones para realizar el bizcocho. A mí me las dieron así:





Pero para mayor comodidad, aquí os la transcribo para facilitar el "corta y pega"
 
JUEVES; Añadimos al bol de la masa madre un vaso de azúcar y un vaso de harina. No se toca ni se mezcla.
VIERNES; Mezclamos la masa del día anterior. Recuerda ¡sin batidora!
SÁBADO; Dejamos la masa quietecita sin tocar.
DOMINGO; Lo mismo, no tocar la masa
LUNES; Añadir un vaso de leche, uno de azúcar y otro de harina. No mezclar.
MARTES; Mezclamos a mano lo del día anterior.
MIÉRCOLES, JUEVES Y VIERNES SIGUIENTES; No tocar la masa.
SÁBADO - Mezclamos lo que tenemos, y una vez sea una masa homogénea separamos tres vasitos (algo más de medio vaso) de esa masa para repartir a tres personas a quien queramos desear suerte. Yo este paso me lo salté, para tranquilidad de mis amigos y vecinos más cercanos.

A la masa que nos ha quedado le añadimos:



- Un vaso de leche
- Dos vasos de harina
- Un vaso de azúcar
- Un vaso de aceite
- Un vaso de nueces o almendras picadas
- Un vaso de pasas sin hueso previamente enharinadas (esto de enharinarlas es para que no se vayan todas al fondo) Yo no le puse porque en casa no nos gustan las pasas a nadie
- Un sobre de levadura
- Dos huevos enteros
- Una pizca de sal
- Una pizca de canela
- Una pizca de vainilla (En mi caso esencia, aunque ya se que eso no es muy tradicional, que me perdonen las carmelitas)
- Una manzana pelada y cortada en trocitos (En mi caso una golden)
- La ralladura de una naranja sin nada de parte blanca.
 
Volcamos a una fuente apta para horno previamente engrasada con mantequilla
Si quieres puedes decorar con unas almendras laminadas, o espolvorear un poco de azúcar.
Por último, metemos en el horno previamente precalentado a 170 grados, durante aproximadamente 60 minutos.

He de decir que en casa el bizcocho triunfó. Es grandote, es jugoso, es esponjosito y está muy bueno de sabor ¿Qué más podemos pedir? Ahora bien, tengo pendiente hacerlo sin tanta espera. Ala, ahí, a las bravas, como cualquier bizcocho sin historia, ni tradición, ni leyendas monacales. Y encima con batidora, con un par!!

Según he leído por ahí, si te da por hacer este cacho de bizcochón y nadie te da la masa madre, puedes empezar el bizcocho con un vaso de leche, otro de harina, medio vaso de azúcar y medio sobre de levadura, mezclando todo y dejando a temperatura ambiente al menos un día entero, y a partir de ahí, empezar al siguiente jueves. Pero para mí que sin la masa inicial va a salir igual... Cuando me decida a probarlo os cuento ¿vale?

Pero bueno, por si vosotros queréis intentarlo de la forma tradicional, aquí queda toda la info.
Animaos a hacerlo este jueves (o empezar el martes o miércoles con la masa madre), que está muy rico, y el sábado tendréis un buen bizcocho para desayunar.

Un abrazo a todos, pasad una buena semana, y que nadie os envíe cadenas!














 

martes, 17 de septiembre de 2013

FRITILLAS POBRES, Y EL PODER DE LOS PUEBLOS


¡Hemos vueeeeeeeeltoooooo! ¿nos habéis echado de menos? Nosotros a vosotros sí. O al menos hemos pensado mucho en vosotros, y en qué os íbamos a ofrecer a nuestra vuelta. y ¿por donde voy a empezar? pues seguramente con una de las recetas más baratas que podáis encontrar, que se habla mucho de la cuesta de Enero, pero Septiembre déjalo correr.

¿Tienes harina en casa? ¿Y aceite? ¡Pues poco más!

Nuestras vacaciones este año han sido familiares. No hemos viajado fuera de nuestras fronteras, ni visitado restaurantes de lujo... Bueno, ni de ningún tipo, prácticamente, y así y todo nos ha costado unas cuantas lorzas. Y es que eso es lo que tienen los pueblos. ¿O no?

La primera semana estuvimos en mi pueblo. Así me gusta llamarlo, aunque yo no nací ni me crié allí. Es el pueblo de mis abuelos, y de mi madre durante una parte de su vida, pero como sigo con mucha familia allí, y he tenido la suerte de tener unos padres que quisieron que las raíces no se pierdan, aunque estemos a cinco horas de camino, pues me considero naveña de adopción. Y es que no se que tendrá mi pueblo, pero engancha. Y cada vez que te vas es con pena en el corazón, y con la cabeza puesta en cuando será el momento de volver.

Y en el mío, como en tantos otros pueblos pequeños, y más o menos alejados de las grandes capitales, se siguen manteniendo costumbres ancestrales en muchos aspectos, y los que somos urbanitas aprendemos un montón sobre el "como se hacen las cosas"
Hoy os comentaré, que no hay panadería. Sigue llegando una furgoneta que trae el pan (y otra con batas y otras prendas a la que mi tía llama de coña "El Corte Inglés", la de la fruta...) y en la "furgo-pan" se puede comprar el pan hecho, pero también crudo. Sí, sí, la masa de pan cruda. Y de ahí sale la receta que os traigo hoy. 
Las fritillas no son más (ni menos) que bolas de masa de pan aplanadas y fritas en abundante aceite caliente. Se suelen tomar en el desayuno, o la merienda, mojadas en chocolate o untadas de miel.
Pero hete aquí, que un día, alguien quiso desayunar fritillas. Y ya nos estaba la furgoneta del pan. Y claro, no se podía conseguir levadura. ¿Y qué hizo? ¡Pues sin levadura! ¿Qué tienes entonces? Pues una masa de harina y agua, efectivamente. ¿Y eso está bueno? Sí, sí lo está. Son perfectas para comerlas con miel, o rebozadas en azúcar, aunque también te sirve para hacer de base en montaditos salados.
¿Qué tal con queso de cabra muy curado y un chorrito de miel?

La receta es simple: 
- Un vaso de agua
- Aproximadamente medio kilo de harina.

En realidad la cantidad de harina es relativa, hay harinas que admiten más o menos agua. Tienes que ver que queda una masa similar al pan, manejable, flexible, y que no se pegue a las manos.

Bolas hechas por mi tía


Calienta agua en un cazo, sin que llegue a hervir. Después, ve añadiendo harina y removiendo a mano, o con ayuda de una  batidora de mano. Para este tipo de masas van muy bien las de gancho. 
 
Este tipo de batidoras son muy útiles para masas.
Al final, enharina la superficie de trabajo y amasa a mano.
Con la masa terminada, puedes separar porciones, envolverlas en papel film y congelarlas, para poder usarlas cuando quieras.
Coge las porciones que vayas a usar y aplánalas lo más finas posibles
Fritillas preparadas para freír

 
Ahora sólo te queda freír en abundante aceite caliente.
 

Añade un chorrito de miel.
Si quieres, puedes estirar una masa de tamaño más grande, y con un molde cortar porciones iguales:


Ya huele que alimenta. En cuanto flotan, puedes darles la vuelta

¡Listas para comer!

Te propongo ésto último, porque las fritillas son una estupenda base para preparar aperitivos y te salen un montón. Si sabes que van a ser saladas puedes añadir un poco de sal a la masa, o algo de azúcar si las quieres dulces y no les vas a poner miel.


Por último comentaros, que hay otras recetas por la red circulando con masas enriquecidas con ingredientes muy variados: con leche, con aceite, con levadura, aromatizadas con cáscaras de limón o naranja, con vino blanco, e incluso con huevos, algunas más parecidas a una tortita americana. Estoy segura que todas ellas tendrán su encanto, y vosotros podéis probar variaciones. La más sencilla y fidedigna sería añadir 25 gramos de levadura fresca al agua caliente, y deshacerla antes de añadir la harina.
Sin embargo, yo quería traeros ésta, sencilla donde las haya, como las hace mi tía. Porque no debemos subestimar el poder de las cosas sencillas. Y porque me encantan. Y porque este tipo de recetas, de pueblo, surgen muchas veces de la forma más humilde, aunque luego las compliquemos (aún recuerdo a mi abuela contándome como hacía para sus hijos tortilla sin huevo, cuando los huevos eran un producto de lujo) y es bueno que todos recordemos, en el tiempo en que vivimos,  que muchas veces prima la forma sobre el fondo, que con dos ingredientes básicos podemos hacer un desayuno de domingo estupendo. No sé porqué, pero hoy por hoy parece que si no tienes en casa un millón de ingredientes diferentes no puedes hacer nada. Moldes con 40 formas, aromas artificiales, glucosas, tres tipos de harina, colorantes, saborizantes... Jolines!
Así que aquí os dejo el contrapunto. Más fácil imposible. ¡Ya me contáis!
¡Ah! Y por si queréis saber más de Navatrasierra, aquí os dejo el enlace a la página de su ayuntamiento, con muchos datos de interés, fotos preciosas, geografía e historia etc.